Otra leyenda popular que explica la presencia de la marca "M" en los gatos atigrados proviene de la religión islámica. Según esta historia, Mohammad, el fundador del islam, tenía un gato atigrado llamado Muezza, al que amaba y respetaba profundamente.
Se cuenta que Muezza salvó a Mohammad de ser atacado por una serpiente, y como gesto de gratitud, el profeta acarició la frente de su gato, dejando su propia marca personal. Esta marca simbolizaba el amor y el respeto de Mohammad hacia Muezza y hacia todos los gatos atigrados, considerándolos seres amados en el islam. Además, se dice que Mohammad les otorgó a los gatos la capacidad de caer siempre de pie.
Aunque estas leyendas no pueden ser comprobadas, contribuyeron a crear un aura de misticismo alrededor de los gatos tabby y su marca en forma de "M". Más allá de las historias, estos gatos siguen siendo adorados por su belleza y personalidades únicas, demostrando una vez más la fascinación que despiertan los felinos en la humanidad.