Durante el paseo por Jujuy, Wanda compartió varias postales en sus redes: platos típicos del norte, recorridas por mercados, looks relajados y producciones más osadas frente a los paisajes imponentes de la región. Pero en varias de esas imágenes volvió a aparecer la figura de Hello Kitty, confirmando que no se trata de una coincidencia, sino de una obsesión declarada.
A pesar de no referirse directamente al tema, quedó claro que Wanda colecciona —y lleva a todos lados— productos relacionados con la gatita más famosa del mundo.
El fenómeno de Hello Kitty trasciende generaciones y fronteras. Y en el caso de Wanda, parece ocupar un lugar especial en su día a día. Ya sea por nostalgia, estética o simplemente gusto personal, su fanatismo por el personaje fue protagonista involuntario de su viaje al norte argentino.