Según Grabois, tanto las ferias físicas como las virtuales operan bajo lógicas similares: alquiler de espacios, informalidad, abuso de posición dominante y falta de regulación.
Pese a sus críticas hacia los administradores de ambas plataformas, Grabois subrayó la importancia de defender a quienes realmente hacen funcionar estos sistemas: vendedores, costureras, productores, transportistas. “Lo que no se puede hacer es dejar a la gente sin laburo”, escribió, y concluyó con un llamado directo a la acción: “No se dejen oprimir por el Estado represor y luchen por la libertad de trabajar”.