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INVESTIGACIÓN

El crucero y el fantasma del hantavirus: las 3 hipótesis sobre cómo llegó la enfermedad a bordo

El Hondius tiene 8 pasajeros que se infectaron con el hantavirus. De ellos, 3 murieron. Los científicos tienen tres teorías principales sobre cómo comenzó la serie de contagios.

por Roberto Adrián Maidana | 07 de mayo de 2026 - 08:14
El crucero y el fantasma del hantavirus: las 3 hipótesis sobre cómo llegó la enfermedad a bordo

Médicos y especialistas por el caso de Hantavirus. De fondo, el barco en cuarentena, amarrado. (foto; A24.com)

Siempre, en casos de una serie de contagios rápidos de una enfermedad, es importante saber cómo comenzó. Eso permite tomar las medidas adecuadas con la población “en peligro” y, en todo caso, emitir alertas regionales o internacionales. En el caso del crucero Hondius, que tenía como principal atractivo de su viaje su etapa por los hielos permanentes de la Antártida, los científicos, con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), manejan tres hipótesis principales sobre los casos de hantavirus.

La primera apunta a la trayectoria previa de quienes finalmente se embarcaron. Muchos realizaron viajes por la región antes de subir al Hondius y podrían haberse infectado previamente. El Gobierno cree que una pareja de nacionalidad neerlandesa contrajo el virus antes de subir al barco, durante una salida de observación de aves.

La segunda, tal vez la menos probable, sostiene que en alguna escala final del barco pudo haberse producido el ingreso de roedores a bordo y así comenzar los contagios.

La tercera hipótesis, la más sensible desde el punto de vista epidemiológico, es la de una eventual transmisión entre personas. Esta posibilidad está asociada exclusivamente a la "variante andina", la única cepa capaz de transmitirse entre humanos.

Además, hay otro indicio que hace pensar que ya se identificó al “paciente cero”, es decir, a la primera persona que inició la cadena de contagios. Se trata de una mujer neerlandesa de 69 años, que murió el pasado 24 de abril después de desembarcar en la isla de Santa Elena, la misma en la que estuvo confinado Napoleón, para repatriar el cadáver de su marido, un hombre de 70 años que había fallecido a bordo el 11 de abril, dos semanas antes.

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La mujer fue trasladada a Johannesburgo, en Sudáfrica, donde se confirmó la infección con la variante andina del hantavirus. Los investigadores creen que ella habría sido la primera infectada y que luego contagió a otras personas, incluso a su esposo, que murió antes.

Saber cómo comenzó esta tragedia a bordo del barco

Las tres hipótesis pueden abrir caminos diferentes para futuros viajes por la misma zona. Para los infectados y pasajeros del barco no cambiará demasiado. El mayor riesgo es el del contagio interpersonal, por lo que las normas de aislamiento a bordo del crucero en cuarentena deben ser rígidas.

Pero lo realmente importante es determinar medidas preventivas para el futuro y ampliar el rango de seguridad para los turistas. Si se trató de personas que se contagiaron antes, durante viajes por zonas de la Patagonia donde existen casos de hantavirus, habrá que aplicar protocolos sanitarios especiales antes de abordar un barco. Más aún cuando, como en el caso del Hondius, el itinerario incluía un extenso recorrido por distintos continentes y países hasta llegar a las Islas Canarias desde Tierra del Fuego.

Revisiones de la “seguridad sanitaria” de los barcos

Es la hipótesis con menos fuerza hasta el momento: que haya habido roedores dentro del barco y que ellos hayan iniciado los contagios. Aunque es la teoría menos considerada, mantenerla como línea de investigación puede servir para mejorar los mecanismos de control sanitario a los que son sometidas las embarcaciones en los puertos donde amarran.

Finalmente, la tercera posibilidad, el contagio persona a persona, puede ser la más complicada para un crucero. Cómo mantener el control sanitario de los pasajeros durante todo el viaje es ahora una de las grandes preguntas. En un crucero puede haber varias personas compartiendo camarotes durante días. También se utilizan espacios comunes con cientos de pasajeros: restaurantes, cafeterías, salones, negocios dentro del barco, piscinas, cubiertas y sectores de recreación.

Como la variante andina permite el contagio interpersonal, habrá que tomar medidas adicionales frente a futuras situaciones similares. Si una persona infectada abordó el barco y permaneció durante días en contacto estrecho, en espacios cerrados, con otros pasajeros, resulta más fácil entender cómo los casos llegaron a ocho y por qué tres de ellos terminaron siendo mortales.

hantavirus hipótesis

cómo comenzó el brote de hantavirus a bordo de un crucero. (Foto: A24.com)

Lo que aprendimos con la pandemia de Covid

La pandemia no solo dejó el avance extraordinario de la ciencia, capaz de desarrollar vacunas en tiempo récord. También dejó una enseñanza clave: la importancia de identificar al caso “cero”, es decir, al supuesto primer infectado que dispersó la enfermedad. Saber quién fue, dónde estuvo y cómo se movió es fundamental para la trazabilidad del virus.

En este caso, la paciente “cero” parece haber sido una mujer neerlandesa. Había viajado por distintos países de la región junto a su marido antes de embarcarse en el Hondius. Allí podría haberse infectado y encontrarse dentro de la ventana de incubación, de entre una y seis semanas, al momento de subir al barco. Su esposo, contacto estrecho, se enfermó y murió antes que ella. Pero mientras permanecieron a bordo ambos habrían funcionado como vectores del hantavirus.

Además, hubo un caso derivado. Uno de los pasajeros desembarcó en Sudáfrica y tomó un avión comercial. Después se supo que varios pasajeros de ese vuelo resultaron contagiados. Las autoridades sanitarias comenzaron entonces a rastrear a todos los viajeros para controlar la posible dispersión del virus. Ahora también se confirmó que, entre quienes viajaban en ese avión, al menos una azafata se contagió.

El crucero Hondius era una propuesta turística más que tentadora: recorrer gran parte de las dos costas del Atlántico y, sobre todo, atravesar los hielos de la Antártida. Pero al llegar a las costas sudafricanas comenzaron los problemas graves. El barco ya navegaba con un muerto a bordo. Luego, otros pasajeros fueron desembarcados en Santa Elena. Finalmente, la embarcación quedó en cuarentena en Cabo Verde. Allí solo descendieron los enfermos. Ahora, en Canarias, destino final del viaje, todos los pasajeros vuelven a ser revisados para evitar que los contagios de hantavirus se expandan por distintos países.

Saber cómo comenzó todo será clave para el futuro.

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