Llegamos al 20 de mayo y la atmósfera se corta con un hilo de internet. Si durante estas últimas horas sentiste una necesidad imperiosa de desbloquear la pantalla para revisar un chat viejo, o si de repente esa certeza absoluta que tenías sobre tu situación sentimental empezó a desvanecerse, no estás perdiendo el eje. Nos encontramos en el último suspiro del Sol en Tauro y la inminente llegada de la temporada de Géminis está actuando como un cortocircuito en el mundo de los vínculos. Pasamos de la necesidad de estabilidad, tierra y compromisos firmes a un torbellino de aire que acelera las ideas, estimula la curiosidad y, fundamentalmente, enciende la sombra de la dualidad: el temido "un día te quiero con locura, al otro necesito distancia".
