La mermelada artesanal de frutilla es una preparación sencilla que permite aprovechar toda la fruta y obtener un dulce casero, con una textura espesa y un intenso sabor.
La mermelada de frutilla casera es una preparación sencilla y deliciosa que se hace con pocos ingredientes.

Mermelada de frutilla casera, una preparación sencilla para disfrutar de un dulce de textura espesa y sabor intenso.
La mermelada artesanal de frutilla es una preparación sencilla que permite aprovechar toda la fruta y obtener un dulce casero, con una textura espesa y un intenso sabor.
Frutillas frescas: 1 kg.
Azúcar común: 750 g (se puede utilizar hasta 1 kg, según la preferencia de dulzor).
Limón: jugo de 1/2 unidad.
(La receta del canal de YouTube "Miel House" rinde aproximadamente 800 gramos)
1. Preparar las frutillas
Lavar bien las frutillas y retirar los cabos o tallos verdes. Cortar cada una en cuartos y colocarlas en un recipiente o bol amplio.
2. Macerar la fruta
Agregar el jugo de medio limón, previamente pasado por un colador para retirar las semillas. Incorporar los 750 gramos de azúcar y mezclar suavemente.
Llevar el recipiente a la heladera durante al menos una hora, aunque también se puede dejar toda la noche, para que las frutillas liberen sus jugos naturales.
3. Cocinar la mermelada
Pasar todo el contenido del bol, incluida la fruta, el jugo y el azúcar, a una cacerola.
Llevar a hervor y, una vez que la preparación comience a hervir, bajar el fuego al mínimo. Cocinar durante aproximadamente una hora, removiendo de vez en cuando.
A partir de los 30 minutos de cocción, retirar con una espumadera o cuchara la espuma blanca que pueda formarse en la superficie.
4. Comprobar el punto
Para comprobar si la mermelada alcanzó la consistencia adecuada, colocar una pequeña cucharada de la preparación caliente sobre un plato previamente enfriado.
Dejar reposar unos instantes hasta que se entibie y pasar un dedo por el centro. Si los dos extremos permanecen separados y no vuelven a unirse, la mermelada está en su punto.
5. Envasar y conservar
Colocar la mermelada todavía caliente en un frasco de vidrio previamente esterilizado, dejando aproximadamente 1 centímetro de espacio libre en la parte superior.
Tapar herméticamente, colocar el frasco boca abajo y dejarlo enfriar a temperatura ambiente.
Una vez que se haya enfriado por completo, la mermelada estará lista para consumir o almacenar.