Cocina

Mermelada de mandarina: cómo hacerla súper fácil y deliciosa

Una receta casera de mermelada de mandarina con pocos ingredientes, un reposo previo y una sencilla técnica para comprobar el punto justo de cocción.

La mermelada de mandarina es una opción casera y deliciosa para acompañar galletitas y tostadas.

La mermelada de mandarina es una opción casera y deliciosa para acompañar galletitas y tostadas.

La mermelada de mandarina es una preparación ideal para aprovechar el sabor y el aroma de esta fruta. Se elabora con pocos ingredientes y requiere un reposo previo para que los gajos liberen sus jugos antes de la cocción.

La receta también incorpora ralladura de la piel de mandarina, que aporta más sabor a la preparación. El punto se comprueba con una sencilla técnica del plato frío, que permite determinar cuándo la mermelada está lista sin prolongar innecesariamente la cocción.

Ingredientes para la mermelada de mandarina

  • Mandarinas: 1 kg
  • Azúcar: 750 g
  • Piel de mandarina: ralladura de 2 mandarinas

Cómo preparar mermelada de mandarina

(La receta corresponde al canal de YouTube del cocinero Matías Chavero)

1. Preparar las mandarinas: pelar el kilo de mandarinas y retirar la mayor cantidad posible de las fibras y partes blancas. Separar la fruta en gajos y quitar también la fibra blanca del centro.

Despepitar cuidadosamente cada gajo, ya que este paso es fundamental para evitar que la preparación tenga un gusto amargo. De manera opcional, se pueden cortar los gajos en trozos más pequeños.

2. Dejar reposar la fruta con el azúcar: colocar los gajos en una cacerola y agregar los 750 gramos de azúcar. Mezclar ligeramente, cubrir el recipiente con papel film y llevar a la heladera durante toda la noche.

Durante este tiempo, la fruta irá liberando sus jugos naturales.

3. Cocinar la preparación: al día siguiente, incorporar la ralladura de la piel de 2 mandarinas. Llevar la cacerola a fuego suave hasta que la preparación rompa el hervor.

Una vez que hierva, bajar el fuego al mínimo y cocinar durante 30 minutos.

4. Triturar y continuar la cocción: pasados los primeros 30 minutos, triturar levemente la preparación con un mixer o un pisapapas.

La cantidad de triturado dependerá de la textura buscada. Para conservar trozos de fruta, procesar solo un poco; si se busca una consistencia lisa, procesar hasta desintegrar la fruta.

Después, mantener la preparación a fuego mínimo durante 15 minutos más.

5. Comprobar el punto con un plato frío: para comprobar si la mermelada alcanzó el punto adecuado, colocar un plato en el freezer durante 20 minutos.

Luego, poner una cucharada de la mermelada caliente sobre el plato frío y hacer un surco en el centro con una cucharita.

Si la preparación tarda en volver a unirse, significa que está lista. Es importante no prolongar la cocción, dado que la mermelada puede parecer demasiado líquida mientras está caliente y, si se cocina de más, el azúcar puede caramelizarse. Al enfriarse en la heladera, la preparación tomará cuerpo.

6. Envasar y pasteurizar: verter la mermelada caliente en frascos limpios y esterilizados. Taparlos bien y colocarlos boca abajo.

Para pasteurizarlos y favorecer su conservación, sumergir los frascos cerrados en una cacerola con agua y hervir a fuego medio durante 20 minutos.

Una vez terminado este proceso, dejar enfriar los frascos y almacenarlos en un lugar seco y oscuro.

Cuánto rinde la receta

Con estas cantidades se obtienen aproximadamente dos frascos de 450 gramos, más una pequeña porción adicional para consumir en el momento.

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