Salud

Mito o realidad: ¿sonarse los dedos provoca artritis?

Sonarse los dedos es un hábito frecuente que provoca un crujido inconfundible. A lo largo del tiempo, surgieron dudas y creencias sobre sus efectos en las articulaciones que todavía generan debate.

Redacción A24
por Redacción A24 |
Sonarse los dedos produce un crujido característico debido a la cavitación en las articulaciones. La ciencia demuestra que este hábito no causa artritis

Sonarse los dedos produce un crujido característico debido a la cavitación en las articulaciones. La ciencia demuestra que este hábito no causa artritis, aunque hacerlo en exceso puede generar molestias.

Sonarse los dedos es un hábito muy común: algunos lo hacen por costumbre y otros para liberar tensión. Sin embargo, detrás del famoso “crac” sigue existiendo una duda que persiste: ¿puede provocar artritis?

El característico ruido no proviene de los huesos ni de un daño físico, como muchas veces se cree. En realidad, el sonido tiene una explicación física conocida como cavitación articular.

Las articulaciones están rodeadas por una cápsula llena de líquido sinovial, cuya función es lubricar y amortiguar el movimiento. Cuando los dedos se estiran o se empujan con cierta presión, el espacio entre los huesos se agranda. Ese cambio de presión provoca la formación y colapso de burbujas de gas (en su mayoría dióxido de carbono), generando el sonido característico.

¿Sonarse los dedos puede causar artritis?

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No hay evidencia científica que vincule este hábito con el desarrollo de artritis. Diversos estudios clínicos analizaron la relación entre sonarse los dedos y enfermedades articulares, sin hallar correlaciones sólidas.

Uno de los casos más conocidos es el del médico estadounidense Donald Unger, quien durante seis décadas se sonó los dedos de una sola mano todos los días, mientras que dejó la otra sin tocar. Al final del experimento, no presentó diferencias entre ambas manos en términos de inflamación, rigidez o daño articular.

Aunque no causa artritis, abusar del gesto o hacerlo con fuerza excesiva puede generar molestias. Algunas personas pueden experimentar inflamación leve, sensibilidad en los ligamentos o tendones, o chasquidos incómodos si hay una condición preexistente.

Tampoco se descarta que, en algunos casos, se convierta en un comportamiento compulsivo. Si bien no representa un riesgo médico grave, puede ser una señal de ansiedad o tensión acumulada.

Estirar las articulaciones puede generar una leve sensación de bienestar. Se cree que esto se debe a la liberación de presión en la cápsula articular y a la estimulación de receptores sensoriales en la zona.

Para muchas personas, sonarse los dedos cumple una función similar a estirarse después de estar mucho tiempo quieto: alivia, aunque sea momentáneamente.

Cómo impacta en el cuerpo sonarse los dedos de la mano

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Después de que se produce el crujido, el líquido sinovial tarda entre 10 y 30 minutos en reabsorber las burbujas de gas, por lo que no es posible repetir el sonido de inmediato en la misma articulación. No existe una cantidad “peligrosa”, pero es recomendable no ejercer fuerza innecesaria ni generar dolor al hacerlo.

Si aparecen síntomas como dolor, inflamación persistente, rigidez o trabas en el movimiento, lo ideal es hacer una consulta médica. En ocasiones, puede haber un cuadro asociado, como dedo en gatillo o alguna forma de tendinitis, que requiere evaluación específica.

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