Hija de inmigrantes italianos, perdió a su padre cuando era apenas una niña. Su madre quedó sola con ocho hijos, sin recursos y sin hablar español. La situación económica era tan desesperante que algunos vecinos llegaron a sugerirle que entregara a algunos de sus hijos porque no podría mantenerlos. Ella jamás aceptó.
Conce abandonó la escuela cuando tenía apenas 12 años para empezar a trabajar en una fábrica textil de San Justo y ayudar a sostener a toda la familia. Más de una vez recordó que durante su infancia tenía un solo vestido, que su madre lavaba cada noche para que pudiera volver a usarlo al día siguiente.
El vínculo entre Nico Occhiato y su abuela comenzó mucho antes de la televisión. El conductor contó en varias oportunidades que prácticamente se crió en la casa de sus abuelos, ya que su mamá lo había tenido muy joven. Conce lo llevaba al jardín, lo cuidaba todos los días y hasta era su cómplice cuando él no quería entrar a clases y prefería pasar la mañana jugando en la plaza
Aquella casa de San Justo fue el lugar donde Nico encontró contención, cariño y muchos de los valores que luego marcarían su vida.
La historia cambió en 2019, cuando Nico participó del Súper Bailando. Conce comenzó acompañándolo como una abuela orgullosa, pero rápidamente terminó conquistando al público. Preparaba comida para todo el estudio, hacía reír a Marcelo Tinelli, técnicos, productores y bailarines, y cada aparición suya se transformaba en un fenómeno viral.
Con la llegada de Luzu TV, esa popularidad creció todavía más. Sus visitas al estudio, sus charlas con Nico, sus ocurrencias y su enorme ternura la convirtieron en una de las personas más queridas de la comunidad.
Durante años convivió con la enfermedad de Parkinson. Nico explicó que los médicos siempre les recomendaron mantenerla activa, rodeada de afecto y participando de actividades que la motivaran. Por eso sus apariciones públicas, el cariño de la gente y las visitas a Luzu se transformaron en una enorme fuente de energía para ella.
Incluso había logrado superar un cáncer años atrás, sorprendiendo a los propios profesionales por su fortaleza.
En el último tiempo, sin embargo, su estado de salud comenzó a deteriorarse y aparecieron otras complicaciones. Aun así, Nico llevó tranquilidad al contar que su abuela no sufrió en sus últimos días.
En uno de los momentos más emotivos de su despedida, Nico confesó que todavía no puede escuchar los audios que ella le enviaba. "Siempre fue una leona", resumió para describir a la mujer que lo acompañó desde la infancia y que, sin proponérselo, terminó dejando una huella imborrable en millones de argentinos.
Conce pasó del hambre y las privaciones durante su infancia a convertirse, ya de grande, en una de las abuelas más queridas del país. Su legado quedó en su familia, en las enseñanzas que transmitió y en el cariño que supo generar con una naturalidad que traspasó la pantalla.