Ese dolor puede extenderse hacia el brazo izquierdo, la mandíbula, la espalda o el cuello. También pueden aparecer dificultad para respirar, sudor frío, mareos, náuseas, palpitaciones intensas y una sensación repentina de debilidad.
En algunos casos, los síntomas pueden confundirse con una indigestión o un malestar pasajero, lo que puede retrasar la consulta y empeorar el pronóstico.
Qué hacer si un infarto ocurre estando solo
Llamar a emergencias de inmediato: el primer paso es comunicarse con el 911 o el servicio médico. Se recomienda activar el altavoz del teléfono para mantener la comunicación mientras se espera ayuda.
Si es posible, también conviene dejar la puerta de entrada sin llave para facilitar el acceso del personal médico.
Tomar aspirina solo si no existe contraindicación: en algunos casos, los servicios de emergencia pueden recomendar masticar una dosis de aspirina mientras llega la ayuda. Esto solo debe hacerse si la persona no es alérgica, no tiene antecedentes de sangrado y no cuenta con una contraindicación médica.
La aspirina puede contribuir a reducir la formación de coágulos que obstruyen las arterias.
Evitar esfuerzos físicos: no se debe intentar manejar, caminar largas distancias ni realizar movimientos innecesarios. El esfuerzo aumenta la demanda de oxígeno del corazón y puede agravar el cuadro.
Mantener una postura cómoda: lo recomendable es sentarse o permanecer recostado con la espalda elevada, en una posición que facilite la respiración y reduzca el esfuerzo físico.
Mantener la calma mientras llega la ayuda: respirar de manera lenta y controlada puede ayudar a disminuir la ansiedad y evitar movimientos innecesarios mientras llega la asistencia médica.
Toser y golpearse el pecho: mitos que pueden ser peligrosos
Existe una creencia popular que indica que toser con fuerza o golpearse el pecho puede detener un ataque cardíaco. Sin embargo, esa práctica no sirve para abrir una arteria bloqueada ni revertir un infarto.
La llamada “reanimación con tos” solo puede utilizarse en situaciones muy específicas relacionadas con algunas arritmias y bajo supervisión médica, generalmente en un entorno hospitalario con monitoreo cardíaco.
Si un infarto ocurre estando solo, estas prácticas no desobstruyen la arteria ni revierten el cuadro. Además, pueden generar una falsa sensación de seguridad y retrasar la búsqueda de ayuda.
La forma más segura de actuar es llamar de inmediato a emergencias, mantenerse quieto, adoptar una postura cómoda y esperar la llegada del equipo médico.
Prevención: hábitos que reducen el riesgo de infarto
Para cuidar la salud cardiovascular, los especialistas recomiendan controlar de manera periódica la presión arterial y los niveles de colesterol, mantener una alimentación equilibrada con mayor presencia de frutas y verduras y reducir el consumo de grasas saturadas.
También es importante realizar actividad física de forma regular, evitar el tabaco, moderar el consumo de alcohol y realizar controles médicos periódicos, especialmente cuando existen antecedentes familiares de enfermedades cardíacas.
Adoptar estos hábitos ayuda a disminuir el riesgo de infarto y otras enfermedades cardiovasculares, además de favorecer una mejor calidad de vida.