Nacido como John Michael Osbourne en 1948, en la ciudad inglesa de Birmingham, tuvo una juventud marcada por trabajos ocasionales —desde obrero hasta carnicero— y algunos conflictos con la ley, incluyendo un breve paso por prisión por robo. Pero su vida cambió para siempre cuando escuchó “She Loves You” de The Beatles en 1963. Fue el punto de partida de un viaje artístico que lo convertiría en leyenda.
Tras algunas incursiones escolares en el canto, formó en 1967 la banda Rare Breed con Geezer Butler. Aunque el grupo tuvo corta vida, ambos volverían a encontrarse poco después en Polka Tulk Blues, junto a Tony Iommi y Bill Ward. De ahí nacería Black Sabbath, pionera absoluta del metal pesado, con guitarras cargadas de distorsión, letras oscuras y, al frente, la voz irrepetible de Ozzy.
Su figura trascendió la música: extravagante, provocador, auténtico. El “Príncipe de las Tinieblas” no solo revolucionó la historia del rock, sino que también construyó un vínculo único con su público, que lo acompañó hasta el final. Su legado quedará grabado a fuego en la historia de la música.