Duración: la espuma normal desaparece rápidamente; si persiste varios minutos o permanece después de tirar la cadena, puede ser indicio de proteinuria.
Cantidad: espuma abundante y constante, incluso al diluirse, es motivo de consulta médica.
Apariencia y color: orina muy amarilla, turbia o con partículas puede indicar infección o daño renal.
Síntomas asociados: hinchazón en pies, piernas o cara, cansancio excesivo, cambios en la presión arterial o en la frecuencia urinaria son señales importantes.
La proteinuria, o presencia de proteínas en la orina, es la causa principal de espuma persistente y abundante. Los riñones sanos filtran la sangre sin dejar pasar proteínas al líquido urinario, por lo que su aparición constante puede indicar daño en los filtros renales (glomérulos), enfermedades renales crónicas o agudas, o condiciones sistémicas como hipertensión o diabetes mal controladas.
Un estudio publicado en el Clinical Kidney Journal sugiere que la espuma urinaria puede servir como un marcador inicial de proteinuria en pacientes con enfermedad renal crónica.
Cómo cuidar los riñones
Mantener la salud renal implica hábitos simples:
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Hidratación adecuada: beber suficiente agua facilita la filtración de toxinas.
Alimentación equilibrada: reducir el exceso de sal, grasas saturadas y proteínas.
Control de presión arterial y glucemia: la hipertensión y la diabetes son factores de riesgo importantes.
Evitar medicamentos que dañen los riñones: algunos analgésicos y antiinflamatorios pueden afectar la función renal si se usan de manera habitual.
Chequeos periódicos: especialmente si existen antecedentes familiares de enfermedad renal.