- 250 ml de leche
- 15 g de maicena
- 1 huevo
- 60 g de azúcar
- Esencia de vainilla, a gusto
Paso a paso para preparar los miguelitos
Activar la levadura: disolver la levadura con una cucharada de azúcar y la mitad de la leche tibia. Mezclar bien y dejar reposar durante 15 minutos.
Preparar la masa: colocar la harina sobre la mesada formando una corona. En el centro agregar los huevos, la esencia de vainilla, la ralladura de limón, el resto de la leche, la sal, el azúcar y la levadura activada. Integrar los ingredientes incorporando la harina de a poco.
Incorporar la manteca: cuando la masa tome forma, agregar la manteca a punto pomada y continuar amasando hasta integrarla por completo.
Amasar: trabajar la masa durante unos 10 minutos. Aunque al principio resulte pegajosa, es importante no incorporar más harina para lograr una miga suave y esponjosa.
Primer levado: colocar la masa en un recipiente, cubrir y dejar reposar durante 20 minutos.
Formar los bollitos: desgasificar la masa y dividirla en porciones de aproximadamente 40 gramos. Dar forma redondeada a cada una hasta obtener piezas lisas y colocarlas sobre una placa previamente enmantecada.
Segundo levado: cubrir los bollitos con un repasador limpio y dejar que dupliquen su volumen.
Cómo preparar la crema pastelera
Calentar la leche: llevar la leche al fuego junto con la mitad del azúcar.
Mezclar los ingredientes: en otro recipiente combinar la maicena con el resto del azúcar. Agregar el huevo y mezclar hasta obtener una preparación sin grumos.
Cocinar la crema: incorporar un poco de la leche caliente a la mezcla, revolver y volver a llevar todo a la cacerola. Cocinar a fuego bajo, mezclando constantemente, hasta que hierva. Continuar la cocción durante un minuto más y retirar del fuego.
Enfriar: agregar la esencia de vainilla y cubrir la superficie con film en contacto para evitar que se forme una costra.
Cómo hornear y rellenar los panes de leche
Pintar los bollitos ya leudados con huevo batido y cocinar en un horno precalentado a 180 °C durante 15 a 20 minutos, hasta que estén apenas dorados.
Una vez fríos, realizar un corte diagonal con una tijera y rellenarlos con la crema pastelera utilizando una manga. Quienes prefieran otra variante pueden reemplazarla por dulce de leche.
Para terminar, espolvorear con azúcar impalpable antes de servir. Así se obtiene un clásico de la pastelería argentina, ideal para acompañar el desayuno, la merienda o compartir en cualquier momento del día.