Un poco de historia

Por qué decimos "salud" cuando alguien estornuda

Decir “salud” después de un estornudo es más que un gesto de cortesía: es una tradición con siglos de historia que mezcla superstición, religión y cuidados colectivos

Redacción A24
por Redacción A24 |
La tradición de decir “salud”

La tradición de decir “salud”, al estornudar, surgió como una forma de proteger y desear bienestar a quienes lo padecían.

El estornudo es un acto reflejo que el cuerpo realiza como defensa ante estímulos que irritan las vías respiratorias. Consiste en una expulsión repentina de aire por la nariz y la boca cuando la mucosa nasal detecta partículas externas como polvo, polen o bacterias. Aunque es completamente involuntario y natural, lo curioso es que desde hace siglos este fenómeno no pasó desapercibido culturalmente: se lo vinculó con malos presagios, enfermedades e incluso la muerte, razón por la cual se instauró la costumbre de decir “salud” como un deseo de bienestar y protección para quien lo experimentaba.

En la Antigüedad, griegos y romanos veían al estornudo como un fenómeno cargado de simbolismo. En lugar de considerarlo una simple reacción corporal, creían que podía ser una advertencia de los dioses o el anuncio de un infortunio. También se temía que quien estornudaba pudiera estar poseído por malos espíritus o incubando alguna enfermedad. Para protegerse de sus efectos, se decía en voz alta “¡Salve!”, invocando a las divinidades.

Con la llegada del cristianismo, esta costumbre tomó un giro religioso: se reemplazó el saludo pagano por invocaciones como “Jesús” o expresiones que deseaban bienestar al otro. Era una forma de pedir asistencia divina y desearle al otro que no enfermara, dado que los estornudos eran un síntoma preocupante en épocas donde las enfermedades infecciosas se propagaban sin control.

¿Cuándo se instaló la palabra "salud" al estornudar?

papa Gregorio Magno, sucesor de Pelagio II
El papa Gregorio Magno, sucesor de Pelagio II.

El papa Gregorio Magno, sucesor de Pelagio II.

La costumbre de decir “salud” se fortaleció hacia fines del siglo VI, durante un brote de peste bubónica en Roma. En ese contexto, el papa Gregorio Magno, sucesor de Pelagio II, fallecido por la enfermedad, instó a la población a rezar por quienes estornudaban, ya que ese acto podía ser un signo de contagio inminente.

Desde entonces, la expresión "salud" comenzó a utilizarse como una especie de oración breve, un deseo urgente de bienestar y una forma de mostrar empatía, aunque también funcionaba como alerta social ante posibles focos de enfermedad.

Más allá de su intención benévola, algunos investigadores sostienen que este gesto también funcionó durante siglos como una manera de señalar o aislar a quienes podían estar enfermos, en momentos donde no existían diagnósticos certeros ni tratamiento efectivo para muchas dolencias.

Aunque la tradición tiene raíces similares en muchas culturas, cada idioma desarrolló su propia forma de responder ante un estornudo. En inglés se dice “Bless you”, que significa “Dios te bendiga”; en alemán, “Gesundheit”, literalmente “salud”; en francés, “À tes souhaits”, algo así como “que se cumplan tus deseos”; y en italiano, “Salute”, muy similar al español.

¿Y hoy por qué seguimos diciendo “salud”?

estornudar

En la actualidad, decir “salud” puede parecer un simple gesto de cortesía, pero sigue cargado de significado. Por un lado, es una forma de desear bienestar a otra persona, aunque el estornudo no tenga consecuencias graves. Por otro, es una respuesta automática que refuerza normas de convivencia: demuestra atención hacia el otro y cierto sentido de comunidad, aunque no se crea en supersticiones.

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