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Qué es “farmear aura”, la tendencia con la que la Gen Z mide carisma y reputación

Nacido del lenguaje gamer y amplificado por TikTok, el fenómeno combina poses, seguridad y validación social. Por qué se volvió una forma de competir sin golpes, pero con mucha presión simbólica.

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Qué es “farmear aura”
Qué es “farmear aura”, la tendencia con la que la Gen Z mide carisma y reputación. (Imagen ilustrativa)

En redes, una persona puede “sumar aura” por una respuesta ingeniosa, una caminata segura o una pose que parece decirlo todo sin decir nada. También puede “perder aura” si intenta destacarse y le sale mal. La expresión, cada vez más usada entre adolescentes y jóvenes, resume una lógica muy actual: la reputación se juega en gestos mínimos, se comenta en público y se mide casi como si fuera un puntaje.

“Farmear aura” se convirtió en una de las tendencias que mejor explica cómo parte de la Generación Z construye prestigio entre pares. No se trata de una pelea ni de un desafío físico, sino de una competencia simbólica en la que importan el carisma, la seguridad, la originalidad y la capacidad de sostener una imagen atractiva frente a otros, tanto en la calle como en plataformas como TikTok, Instagram o X.

Qué significa “farmear aura”

La frase combina dos mundos. “Farmear” viene del inglés “to farm” y es un verbo muy instalado en los videojuegos: describe la acción de repetir tareas para acumular recursos, experiencia o ventajas. “Aura”, en cambio, aparece en el habla joven como una forma de nombrar eso que alguien proyecta: magnetismo, estilo, presencia, confianza.

En conjunto, “farmear aura” significa hacer algo que aumenta el prestigio simbólico ante los demás. Puede ser una mirada sostenida, una pose calculada, una salida graciosa, una actitud serena o una forma de moverse que genera aprobación. En redes, esa aprobación suele traducirse en comentarios como “+1000 de aura”; lo contrario, cuando una escena resulta incómoda o forzada, se marca como “perdió aura”.

El psiquiatra Harry Campos Cervera, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina, explicó a Infobae que el término viene de TikTok y apunta a “destacarse” o “brillar”, aunque de una manera no necesariamente explícita. Es decir: llamar la atención sin parecer desesperado por hacerlo.

De los memes a las batallas en plazas

La tendencia no quedó encerrada en la pantalla. En distintos espacios públicos de países como Brasil, Argentina, Bolivia, Perú y Paraguay empezaron a verse encuentros en los que dos jóvenes se ponen frente a frente y buscan demostrar quién proyecta más “aura”. No hay intercambio de golpes ni pruebas de riesgo: hay poses, miradas, caminatas, referencias a memes, guiños deportivos y una audiencia que reacciona con aplausos o gritos.

Entre los recursos más reconocibles aparecen gestos como el “six-seven”, asociado al rapero Skrilla y a memes de la NBA; poses llamadas “sigma”; celebraciones vinculadas a Lionel Messi; movimientos de “mewing” para remarcar la mandíbula; y las llamadas “aura walk”, caminatas hechas con una intención casi teatral.

La escena puede parecer nueva, pero para algunos especialistas el fondo es antiguo. Martín Wainstein, psicólogo y profesor consulto de psicología social de la Universidad de Buenos Aires, lo define como una forma contemporánea de producir prestigio social. En esa lectura, el fenómeno actualiza algo que siempre existió: las personas eligen qué mostrar, qué ocultar y cómo presentarse frente a los demás.

Por qué les importa a los adolescentes

La clave está en que el “aura” no depende solo de quien actúa: la otorgan los otros. Una pose no suma nada si nadie la reconoce como valiosa. Por eso, esta dinámica funciona como un lenguaje compartido entre pares, donde la pertenencia y la validación ocupan un lugar central.

Las redes sociales aceleran ese proceso. Antes, la reputación se construía de manera más lenta y en grupos más acotados; ahora puede circular en videos, comentarios, likes y visualizaciones. La figura del influencer aparece como modelo extremo de esa lógica, con indicadores públicos que muestran cuánta atención recibe alguien.

Para las familias, el fenómeno puede ser una puerta de entrada para conversar sobre identidad digital, presión social y necesidad de reconocimiento. A diferencia de otros retos virales, “farmear aura” no supone en sí mismo un peligro físico, según los especialistas citados. Sin embargo, sí muestra hasta qué punto la imagen personal y la aprobación de los demás pesan en la vida cotidiana de muchos jóvenes.

Entender el código no implica celebrarlo sin preguntas ni demonizarlo. Puede servir para mirar con más precisión cómo se vinculan los adolescentes, qué buscan cuando se exponen y qué lugar ocupan las redes en la construcción de su autoestima. En definitiva, detrás del meme hay una conversación más grande: cómo se gana prestigio en una época en la que casi todo puede ser observado, comentado y puntuado.