“Este test lo hicieron mis tres nietos, él y yo”, recordó. Sin embargo, el productor decidió plantearle al juez una diferencia que consideraba importante respecto de Azul.
“Yo hablé con el juez y le dije que él a Azul no le pegaba, que si Azul se venía con los chicos se iba a sentir mal porque ella nunca vio nada”, relató Gustavo. Por ese motivo, pidió que la niña permaneciera con su padre, mientras Franco y Valentín se iban a vivir con él.
Uno de los pasajes más impactantes de la entrevista llegó cuando Gustavo recordó qué ocurría con Azul cuando, según su relato, Giordano comenzaba a gritar y se producían los golpes contra sus hijos.
“Cuando él empezaba a gritar y ya sabía que se veían los golpes, la agarraba a ella y se la llevaba a caminar afuera”, contó el productor al describir la conducta de la pareja de Giordano, Miren Algañarás.
La frase puso el foco en una escena concreta de la dinámica familiar: de acuerdo con la versión de Gustavo, cuando comenzaban esos episodios, Azul era retirada de la casa y salía a caminar con la Miren, la chef pareja de su padre.
Sin embargo, hubo un detalle que lo marcó y que mostró que Azul podía haber registrado algunas de aquellas situaciones, aunque no las interpretara de la misma manera que Franco y Valentín.
Gustavo recordó que, después de que sus hermanos le contaran lo que aseguraban haber vivido, Azul sostuvo que ella nunca había visto nada. Pero entonces mencionó una escena que recordaba de su infancia.
“Un día Azul, después de que sus hermanos le contaran todo, les dijo que ella nunca había visto nada, solo que su papá los arrastraba por la escalera. Preguntó: ‘¿Eso es pegar?’”, relató.
La pregunta dejó al descubierto el modo en que, según el recuerdo de su abuelo, la niña había interpretado aquella situación. Algo que para sus hermanos formaba parte de los episodios de violencia denunciados, para ella parecía no haber tenido, en ese momento, el mismo significado.
“Ella tenía todo muy normalizado”, reflexionó Gustavo sobre aquella reacción.
El recuerdo de la escalera se convirtió así en uno de los pasajes más dolorosos de su relato. Azul decía no haber presenciado los hechos que sus hermanos describían, pero conservaba en su memoria una escena que abrió nuevos interrogantes sobre lo que ocurría puertas adentro.
El relato sobre Miren Algañarás, las salidas a caminar con Azul y la pregunta de la niña sobre lo que veía en su casa aportó nuevos detalles a una historia que volvió a conmover tras las declaraciones de Valentín. Se trata de recuerdos y afirmaciones atribuidos a Gustavo Yankelevich; por sí solos, no permiten establecer qué sabía o qué responsabilidad pudo haber tenido cada adulto en los hechos denunciados.