Según la tradición, en momentos de necesidad acudía al Sagrario para pedir ayuda a Jesús ante la falta de alimentos, y poco después llegaban donaciones de manera inesperada. Tuvo una profunda devoción al Niño Jesús y a la Eucaristía, y con frecuencia escribió sobre su deseo de que más personas imitaran el ejemplo de Cristo pobre y humilde.
Durante su vida promovió el trabajo digno y ayudó a las personas más vulnerables a encontrar medios para sostenerse. Con el paso del tiempo, especialmente en Argentina, comenzó a ser invocado por quienes buscan empleo o atraviesan dificultades económicas. De allí surgió la tradicional petición de "pan y trabajo", que cada 7 de agosto moviliza a miles de fieles.
La Iglesia católica celebra a San Cayetano cada 7 de agosto, fecha en la que falleció, en 1547, en Nápoles. Como ocurre con la mayoría de los santos, el calendario litúrgico recuerda el día de su muerte, entendido por la tradición cristiana como el nacimiento a la vida eterna. Fue canonizado en 1671.
El Santuario de San Cayetano en Liniers, un símbolo de la fe en Argentina
En Argentina, su figura se arraigó especialmente en contextos de crisis. El templo de San Cayetano, ubicado en el barrio porteño de Liniers, fue construido en 1900, aunque el 18 de enero de 1913 fue elevado a parroquia. Con el paso de las décadas, el santuario se consolidó como uno de los principales centros de peregrinación y de fe del país.
Cada víspera y cada 7 de agosto, miles de fieles hacen largas filas para ingresar al santuario, participar de las misas y cumplir promesas, una tradición que se mantiene desde hace décadas. Muchas personas llegan con estampitas, cartas y velas para rezarle, agradecer favores recibidos o pedir su intercesión.
El pedido más habitual es que no falten el pan y el trabajo, motivo por el que es especialmente venerado por quienes atraviesan dificultades económicas.
Las tres oraciones a San Cayetano para pedir pan y trabajo
Oración I
¡Oh glorioso San Cayetano! Aclamado por todas las Naciones; Padre de Providencia, porque con portentosos milagros socorres a cuantos te invocan con fe en sus necesidades. Te suplico me obtengas del Señor Jesucristo oportuno Socorro en las angustias presentes y sea ello prueba de la bienaventuranza eterna. Amén.
Santísima Trinidad ¡Oh Divina Providencia! Concédeme tu clemencia, por tu infinita bondad, arrodillado a tus plantas, a Ti portento de toda caridad, te pido por los míos casa, vestido y sustento.
Concédenos la salud, llévanos por buen camino, que sea siempre la virtud que guie nuestro destino. Tú eres toda mi esperanza, eres el consuelo mío, en Ti creo, en Ti confío. Tu Divina Providencia se extienda a cada momento para que nunca nos falte casa, vestido, sustento y los Santos Sacramentos en el último momento.
Oración II
Glorioso San Cayetano, aclamado por todos los pueblos padre de providencia porque socorres con grandes milagros a cuantos te invocan en sus necesidades: acudo a tu altar, suplicando que presentes al Señor los deseos que confiadamente deposito en tus manos.
(Aquí se expresan las gracias que se desea obtener).
Haz que estas gracias, que ahora te pido, me ayuden a buscar siempre el Reino de Dios y su Justicia, sabiendo que Dios (que viste de hermosura las flores del campo y alimenta con largueza las aves del cielo) me dará las demás cosas por añadidura. Amén.
Oración III
¡Oh glorioso San Cayetano Padre de la Providencia!, no permitas que en mi casa me falte la subsistencia y de tu liberal mano una limosna te pido en lo temporal y humano.
¡Oh glorioso San Cayetano!, Providencia, Providencia, Providencia.
(Aquí se pide la gracia que se desea conseguir).
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Jaculatoria: Glorioso San Cayetano, interceded por nosotros ante la Divina Providencia.