El uso de Signal llegó a niveles sorprendentes: altos funcionarios de Estados Unidos, incluido el director de la CIA, la incorporaron como herramienta cotidiana. Su sistema de encriptado es tan robusto que no almacena metadatos, no permite el acceso a terceros y no recopila ningún tipo de información personal.
Threema: Privacidad total, aunque con un costo
Si se busca anonimato absoluto, Threema aparece como una de las principales candidatas. Esta plataforma suiza, lanzada en 2012 y disponible en Android desde 2013, funciona sin necesidad de asociar un número de teléfono ni un correo electrónico. Desde el primer momento, el usuario es un código aleatorio de ocho dígitos, lo que elimina cualquier posible vinculación con su identidad real.
Eso sí: Threema no es gratuita. Se accede mediante un pago único, pero a cambio ofrece características premium que justifican el valor. Entre sus puntos fuertes se encuentra el almacenamiento local de los datos, la posibilidad de crear proxys personalizados y un cifrado punto a punto que opera en cada tipo de contenido: mensajes, llamadas, archivos, contactos e incluso encuestas.
Wire: Una opción europea, versátil y minimalista
La tercera gran alternativa en este cambio de paradigma es Wire, una app creada por desarrolladores con base en Berlín y que combina seguridad con diseño intuitivo. Su mayor ventaja es la sincronización entre múltiples dispositivos, lo que permite continuar una conversación desde el teléfono, la tablet o el ordenador sin problemas.
Wire utiliza cifrado de extremo a extremo de manera predeterminada y su funcionamiento no depende de un número telefónico. Basta con un correo electrónico para comenzar a usarla. Admite mensajes de texto, archivos multimedia, videollamadas y hasta la geolocalización. Su interfaz minimalista, libre de elementos decorativos o menús complejos, la convierte en una opción accesible incluso para quienes no se sienten cómodos con la tecnología.