La situación se volvió aún más tensa cuando varios jugadores le exigieron que entregara lo que había guardado, sobre todo teniendo en cuenta que en los próximos días viajará a México como parte de un intercambio con La casa de los famosos. Sin embargo, lejos de ceder ante la presión, Solange mantuvo su postura.
Finalmente, la modelo decidió cocinar los huevos y consumirlos durante el almuerzo, una actitud que provocó un fuerte enojo entre sus compañeros, quienes consideraron que no respetó el acuerdo de compartir los alimentos en un momento crítico. El episodio no solo expuso las diferencias dentro de la casa, sino que también volvió a poner en evidencia cómo la escasez potencia los conflictos en Gran Hermano.