La particular dinámica volvió a quedar expuesta durante la visita de Coco a Almorzando con Juana, donde Juana Viale quiso saber cómo funciona el matrimonio y por qué decidieron mantener dos casas.
Al explicar su elección, el humorista fue contundente y apeló al humor para referirse a sus costumbres: “Yo ya tengo unas mañas”. Además, contó que vive en un departamento de aproximadamente 45 metros cuadrados, mientras que Chimi continúa en su casa de Bajo San Isidro.
La pareja encontró una especie de calendario propio. Durante la semana, Chimi suele ir al departamento de Coco, mientras que los fines de semana es él quien se traslada a la casa donde vive su esposa junto a sus hijos. Además, se reservan dos o tres días para estar cada uno por su lado.
Pero hay otro detalle que llamó especialmente la atención. Cuando sabe que Chimi va a visitarlo, Coco prepara especialmente su departamento: baja la intensidad de las luces, lo perfuma y enciende sahumerios para crear un ambiente especial.
La descripción de esa rutina llevó a Juana Viale a definir la relación de una manera muy particular: una “eterna cita”. Y la expresión sintetizó justamente el modo en que la pareja decidió vivir su matrimonio: encuentros planificados, dos hogares y espacios propios.
Lo cierto es que la decisión de no convivir no surgió después de algún conflicto ni de una crisis matrimonial. Según explicó Coco, ambos habían elegido esta organización antes de casarse y decidieron mantenerla después del “sí, quiero”.
A casi un año de la boda, Coco Sily y Chimi Meza continúan con el mismo esquema que encontraron para hacer funcionar su relación, combinando la vida en pareja con la necesidad de conservar sus propios espacios.