“No queremos tener hijos porque sería peligroso”, señalaron, en referencia a los riesgos genéticos asociados a una posible descendencia.
La historia, difundida en primera persona, generó un fuerte impacto en redes sociales y reavivó el debate sobre los límites éticos, sociales y psicológicos de este tipo de relaciones. Especialistas advierten que los vínculos entre hermanos biológicos presentan conflictos profundos más allá del consentimiento, vinculados a la estructura familiar, el desarrollo emocional y las normas legales vigentes.
Mientras tanto, Zoe y Matías sostienen que su intención no es provocar ni buscar notoriedad, sino contar una historia que —según afirman— forma parte de sus vidas desde hace casi una década y que hasta ahora había permanecido en el ámbito privado.