La crónica no podría obviar el contexto de la frontera entre Argentina y Chile, la tercera terrestre más extensa del mundo, con 5,308 km. La famosa Ruta 40, aunque no conecta directamente con Chile, es vital para acceder a los cruces fronterizos y ha sido objeto de críticas por su estado calamitoso en tramos como los de Bariloche y El Bolsón. Incluso, el gobernador electo de Río Negro, Alberto Weretilneck, había pedido públicamente la renuncia del jefe del distrito Río Negro de Vialidad Nacional, Gustavo Casas, debido a este problema.
En medio de esta controversia vial, se destaca el paso El Manso, a 40 kilómetros de Río Villegas y a mitad del trayecto entre El Bolsón y Bariloche, que aún requiere la pavimentación del acceso por la ruta provincial 83.
La diferencia en las condiciones viales entre ambos países es evidente, y mientras en la Patagonia norte argentina persisten las dificultades, del lado chileno se argumenta que, en menos de 200 kilómetros, hay 4 millones de habitantes susceptibles de ser captados para generar empleo en el ámbito comercial y turístico. La frontera, más que una línea divisoria, se revela como un claro contraste entre las realidades de ambos países.