Gustavo Corrales, un hombre de 50 años, vivía en Buenos Aires y no tenía trabajo, motivo por el cuál buscaba empleo. Y, finalmente, le llegó la oportunidad que esperaba.
Gustavo Corrales, un hombre de 50 años, vivía en Buenos Aires y no tenía trabajo, motivo por el cuál buscaba empleo. Y, finalmente, le llegó la oportunidad que esperaba.
El hombre y su esposa viajaron a Comodoro Rivadavia, en Chubut, ya que le habían prometido un trabajo y tenían la esperanza de construir un futuro mejor. Sin embargo, el viaje fue largo y complejo, ya que no tenían el dinero necesario para los pasajes.
Corrales y su mujer hicieron dedo en la ruta y, finalmente, llegaron a su destino. Sin embargo, una vez que llegaron a la ciudad chubutense, se encontraron con un panorama totalmente distinto al que esperaban.
Esa promesa de trabajo y los puestos que les ofrecieron eran absolutamente falsos. Por lo tanto, Corrales y su mujer quedaron a la deriva, sin plata ni un lugar para quedarse, por lo que decidieron dormir en el ingreso al Hospital Regional.
Desde ese momento se encuentran ahí, con una bolsa de dormir y un termo con mate para resistir el hambre. Los dos tienen la esperanza de que alguien los va a ayudar después de la cruda situación que les tocó vivir.