Para llegar al prototipo que presentó hace poco leyó libros y artículos científicos, contactó a investigadores y profesores y fue probando y descartando hipótesis. Además contó con la ayuda de la facultad a la que asiste y la guía de muchos especialistas del CONICET para plantear diversos experimentos y conseguir los materiales necesarios para llevarlos a cabo. A su vez, Samsung le donó algunos equipos que instaló en un laboratorio de la universidad en la que estudia. El año pasado le dedicó 7 horas semanales a hacer pruebas, pero por la pandemia de coronavirus ahora pasa sus días ocupándose de la elaboración de protocolos e informes desde su departamento.
“Me quiero dedicar a la ciencia, me encanta. Todavía no sé bien si me gustaría o no hacer un doctorado, por ahí sí una maestría. Lo sigo pensando, todavía tengo tiempo", dice sobre su futuro. Y con respecto a su más reciente desarrollo, aclara: "El propósito que yo tengo es poder garantizar la eficiencia de la insulina y también de otros fármacos. Creo que es algo que no se está trabajando tanto ni a nivel nacional ni a nivel mundial, y es algo bastante crítico a lo que no se le está dando mucha bola, por así decirlo".
Valentina advierte que según su investigación "estamos en el 2020 y todavía no se estructuraron protocolos sobre cómo ver la potencia de la insulina, cómo se va afectando durante el tiempo y las condiciones de almacenamiento". De hecho, aclara, ya se intentó contactar con la A.N.M.A.T. por un vacío que encontró en los prospectos en ese último aspecto. "Sigo trabajando en esa investigación, pero me llama la atención el vacío que hay en la literatura", comenta al respecto.
Además de pasar tiempo en el laboratorio a esta estudiante de Bioingeniería también le gusta mucho la acrobacia, cocinar y pasar tiempo en contacto con la naturaleza. Sobre su carrera, dice que un curso de biosensores la está "volviendo loca". "No despego los ojos de la pantalla durante las 4 horas de clase. (La materia) abarca todas las variables fisiológicas que se pueden medir a través de sensores, es un mundo gigante y hay un montón de aplicaciones", cuenta entusiasmada.
Si bien hoy en día ya desarrolló el primer prototipo de sensor, explica que todavía debe continuar probándolo para garantizar que funcione en situaciones de la vida cotidiana. “El prototipo actual comencé a trabajarlo más o menos en julio 2019 (antes estaba con otro con un enfoque distinto que tuve que descartar porque tenía fallas y complicaciones). Los primeros resultados exitosos los tuve al poco tiempo, lo que me da mucha esperanza de que funcionará, pero quiero seguir investigando para comprobar que así será”, aclaró en el marco de su presentación la joven científica. Sobre el proceso que la trajo hasta acá, hay un aprendizaje adquirido del que está segura: "Contactándote con las personas a nivel humano se puede llegar mucho más lejos".
Actualmente, recuerdan desde Samsung, no existe ningún instrumento que pueda controlar la cadena de frío de este medicamento una vez que está en uso.