Tocó con los Redondos y con Alejandro Rozitchner y está prófugo por una brutal historia de abuso sexual
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Tocó con los Redondos y con Alejandro Rozitchner y está prófugo por una brutal historia de abuso sexual

Desde su lanzamiento en 2005, el subgénero que asocia el Bossa Nova con otros artistas -como el Bossa N´Stones- se convirtió en una especie de cortina musical omnipresente: suena en los bares que quieren vender un ambiente relajado, en las salas de espera de cualquier consultorio, es la música de fondo de los negocios y la cortina de muchos videos.

Sin embargo, esta música que suena en todos lados y que asociamos instantáneamente a cierta idea cool y relajada esconde una historia oscura de abuso sexual, con un prófugo de la justicia. Marcelo Montolivo, creador de este subgénero, es buscado por Interpol por el abuso sexual de la hija de su ex pareja.

Montolivo, de 57 años, nació en La Plata y tiene una larga trayectoria en el mundo del rock. En sus inicios tocó con los Redonditos de Ricota, fue guitarrista en la banda de Celeste Carballo y del grupo Los Visitantes. También tocó la batería en un insólito power trío, junto con el actor Juan Acosta (guitarra) y el asesor filosófico del PRO, Alejandro Rozitchner (bajo).

Montolivo también es conocido en el ambiente por su trabajo como productor en varios sellos discográficos (antes de sus éxitos con el Bossa Nova) y como periodista. Colaboró con casi todos los medios especializados (Rolling Stones, Inrockuptibles, Pagina12) y también con varios programas de rock.

La investigación que lo terminó condenando se inició en 2012, a partir de una denuncia de su ex pareja. Verónica estuvo diez años en pareja con Montolivo, entre 2000 y 2010. "Era un tipo muy violento, no de manera física pero si violencia psicológica. Pero nunca me imaginé que podía hacer una cosa así", le cuenta Verónica a A24.com.

Después de haberse separado, su hija tuvo problemas con las drogas y se internó en una clínica para rehabilitarse. Esa adicción fue la punta del iceberg. En el tratamiento con los psicólogos apareció la historia del abuso sexual al que era sometida por la pareja de su mamá, desde los 8 a los 15 años. Cuando lo pudo contar se inició la investigación y el juicio. 

Dos años después, en agosto de 2014, el Tribunal Oral N°10 lo condenó a 8 años de prisión por "abuso sexual gravemente ultrajante, cometido en reiteradas ocasiones y agravado por la situación de convivencia". Para la justicia, el testimonio de M. fue claro y contundente, avalado por todos los psicólogos que la habían atendido. 

Montolivo apeló en primera instancia y la sentencia fue confirmada por la Sala II de Casación. La última carta la jugó ante la Corte Suprema de Justicia, con un "recurso de queja". En mayo del año pasado, la cara de Montolivo apareció en Interpol. Su tiempo se había agotado, pero él ya no estaba.

"En enero se fue del país, con el recurso ante la Corte hizo tiempo para arreglar cómo se iba a fugar", le dice a A24.com Verónica, su ex pareja. "Nunca lo fueron a buscar, ni siquiera le allanaron la casa".  Según pudo reconstruir A24.com, para conseguir recursos Montolivo vendió parte de su colección de discos, uno de sus tesoros más preciados.

Para las víctimas de este caso no queda mucho que esperar: la última vez que fueron al tribunal para ver si había novedades les dijeron que el expediente ya había sido archivado. Denunciaron también movimientos en las cuentas de Ebay que Montolivo compartía con su ex, pero no pasó nada.

"No quiero dudar de la buena fe del Tribunal, ellos actuaron muy bien durante el juicio y cuidaron siempre a mi hija. Pero que Montolivo este libre sigue siendo un problema de la Justicia, porque no se trata de emitir la sentencia y ya. La burocracia impidió que emitieran una orden de captura cuando salió la resolución de la Corte y mientras apelaba nunca le prohibieron la salida del país", dice hoy Verónica.

"Alguien lo tiene que estar bancando, tengo algunas sospechas de quién puede ser. Su delirio siempre fue vivir en Londres o algún otro lugar de Europa. A mi hija le marcó la vida, nunca va a ser lo mismo para ella. Y a mi la culpa no me la saca nadie", concluye.