Como era de esperar, la combinación más propensa a ser resuelta por los estafadores es "1234", representando el 11% de los códigos analizados en los mencionados estudios.
Sin embargo, existen muchas otras combinaciones que intentan seguir un patrón y resultan muy obvias para delincuentes con experiencia. Algunos ejemplos de estas combinaciones fáciles de adivinar son: "1111", "0000", "1212", "7777", "1004", "2000", "4444", "2222" y "6969". Otro clásico que no pasa desapercibido es el código "2580", formado por las teclas que integran la columna central del teclado en los cajeros automáticos.
Si tu código actual coincide con alguna de estas combinaciones, se recomienda encarecidamente cambiarlo por otro más aleatorio. Aunque puede resultar más difícil de recordar, también será más difícil de hackear y te brindará una mayor protección ante posibles estafas.
En conclusión, los delincuentes continúan innovando en sus métodos para estafar a los usuarios de cajeros automáticos, empleando técnicas sofisticadas como la instalación de cámaras y ataques térmicos. Sin embargo, no se debe subestimar el poder de las tácticas clásicas, como adivinar claves fáciles de recordar. La concienciación sobre la importancia de utilizar combinaciones más seguras es fundamental para proteger nuestros fondos y evitar convertirnos en víctimas de estas estafas.