Actualmente, desde la empresa detallan que tienen activos 50 dispositivos en los hospitales municipales de Chivilcoy, de Tapalqué y General Alvear. Pero ya cuentan con más de 300 en stock. En caso de necesitar ampliar la producción a mayor demanda, ya tienen desarrollada una proyección y están preparados para abastecer con 2.000 unidades mensuales y cuentan con el apoyo de empresas de la Cámara de Equipamiento Hospitalario de Fabricación Argentina (CAEHFA).
Entre los beneficios clínicos que encontraron es que los equipos brindan tanto la medición de la frecuencia cardíaca, la saturación de oxígeno en sangre como la temperatura corporal. Todo responde con alertas de audio y luces de colores, en caso de salirse de la normalidad.
Cómo funciona
El sistema tiene un sensor que está conectado a una base y a una aplicación para smartphones o tablet, que ellos mismos desarrollaron y que configuraron. Los valores registrados se envían a la app y, en caso de que sea necesario, emite luces indicadoras si los parámetros se salen de un rango normal. Más allá de los criterios sanitarios, adaptaron el diseño de la malla de agarre para que sea más cómoda en los adultos.
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Registro sanitario de pacientes de COVID-19 (Biotrend Koala).
Registro sanitario de pacientes de COVID-19 (Biotrend Koala).
Pero el paciente no es el único que está en riesgo. César recuerda que les preocupaba, principalmente, los médicos y el resto del personal de salud que están en contacto directo con el virus.
“El promedio de contagios en los profesionales de la salud en el mundo representa el 10%. Y cuando un paciente infectado está transcurriendo la enfermedad en su hogar o alguna otra dependencia para tal fin, es fundamental recurrir al monitoreo remoto para reducir las chances de contagio”, afirma. Desde ahí avanzaron en el desarrollo.
El directivo confiesa que recibieron un “interés genuino de hospitales y autoridades, sobre todo para los pacientes no críticos que deben ser aislados y controlar que su cuadro clínico no se agrave”.
Pero este equipo -dice- significa también una ayuda anímica por demás importante para los pacientes y sus familiares, porque previene el contacto directo. “Pese a que no tendrían visitas regulares, se sentirían cuidados y a la vez ayudando a no contagiar en forma no intencional a profesionales de la salud que nos deben ayudar a todos”, concluye César.