Carlos Monti y Andrea Bisso
“La verdad, las adoro a las dos. Andrea empezó a hacer espectáculos conmigo cuando ella trabajaba en Crónica TV y yo veía las notas. Dije: ‘Esta chica podría funcionar’, la llamé y la incorporé a América”, recordó sobre los inicios laborales junto a Bisso.
En relación con Duré, también fue categórico al despejar cualquier tipo de duda. “Y a Nancy, la Negra, también. La conozco de cuando era redactora en Pronto, pero con Nancy nada que ver. Somos amigos”, aseguró el conductor de Mediodía bien arriba en la pantalla de la TV Pública.
Ya hablando específicamente de esta nueva etapa amorosa, Carlos Monti reconoció que hoy siente que puede volver a abrirle la puerta al amor. “Están dadas las condiciones”, deslizó, en referencia al presente que comparte con Andrea Bisso, quien está separada y es madre de dos hijos adolescentes.
Cabe recordar que meses atrás, más precisamente en enero, la propia Andrea había hablado del tema en LAM (América), cuando todavía todo era apenas una versión instalada entre colegas y seguidores del mundo del espectáculo. “A Carlos lo conozco hace 30 años. Tengo ganas de volver a enamorarme. Es algo lindo para cualquiera, no solo para mí. Me parece un hombre guapo e interesante”, había confesado en aquel entonces, dejando ya entrever que el vínculo podía transformarse en algo más.
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Cuál fue la dura enfermedad que padeció la esposa de Carlos Monti y cuándo falleció
La reciente confirmación sentimental de Carlos Monti volvió a poner el foco en una de las etapas más dolorosas de su vida personal: la muerte de su esposa de toda la vida, quien falleció hace casi tres años luego de atravesar una dura enfermedad.
La historia personal del periodista estuvo atravesada en los últimos años por un durísimo golpe familiar: la enfermedad y posterior muerte de su esposa, Silvia Liceaga, con quien compartió gran parte de su vida y formó una familia junto a sus tres hijos.
Silvia falleció el sábado 4 de noviembre de 2023 luego de luchar durante siete años contra una compleja enfermedad que comenzó con un inesperado diagnóstico de leucemia en noviembre de 2016. La noticia cambió para siempre la vida del periodista y de todo su entorno más cercano.
Tiempo después, Monti recordó cómo comenzó todo y explicó que la enfermedad fue detectada de manera casual durante controles médicos de rutina. “La detectaron haciendo estudios”, contó al recordar aquellos primeros momentos de incertidumbre.
Tras el diagnóstico, Silvia inició un intenso tratamiento que incluyó varios meses de preparación para un trasplante de médula ósea. Finalmente, en marzo de 2017 se realizó el trasplante utilizando células compatibles de su hermano, quien tenía coincidencia total. El procedimiento duró aproximadamente una hora y, según recordó Monti, en un principio todo parecía evolucionar favorablemente.
Sin embargo, semanas más tarde aparecieron complicaciones severas. Silvia desarrolló enfermedad de injerto contra huésped crónica, una consecuencia que deterioró progresivamente su salud y marcó el resto de su vida.
Los últimos años estuvieron atravesados por la internación domiciliaria permanente y el acompañamiento incondicional de Carlos Monti, quien decidió permanecer a su lado el mayor tiempo posible. “Uno se tiene que ir preparando para lo peor... esto nos dio vuelta, nos cambió la vida”, confesaría tiempo después.
Ya en 2025, el periodista volvió a hablar públicamente del dolor que aún arrastra tras la pérdida. “Volver a casa y encontrarme solo es lo más duro que me puedo imaginar”, expresó con profunda emoción.
En noviembre de 2025 se cumplieron dos años de la muerte de Silvia Liceaga, una fecha profundamente dolorosa para toda la familia Monti, que aún continúa atravesando las huellas de una pérdida irreversible.
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