En este sentido, si bien nuestro perfil en torno a las compras suele caracterizarse por ser infiel -más del 90% alterna entre varias marcas o elige por precio-, el argentino promedio es mayoritariamente marquero y "siempre va a tratar de hacer un esfuerzo por elegir las marcas que le gustan y con las que se identifica", según indica Kantar, que agrega que "el factor aspiracional tiene mucho peso". Además, los resultados indican que los argentinos son buscadores de calidad y necesitan encontrar marcas que les den respuestas, les solucionen problemas y satisfagan sus necesidades. Por eso es que, dice la consultora, "va a castigar a aquellas marcas que le fallen, por más económicas que sean".
De todas maneras, la situación económica pareciera tener su incidencia en esta caracterización. El 96% de los encuestados por Kantar declara haber reducido o abandonado alguna categoría en el último año. Siguiendo esta línea también se registró un mayor acercamiento a segundas marcas; y aunque quienes fueron consultados trataron de no resignar servicios que los mantienen conectados (internet, telefonía, salidas), bajaron con fuerza el consumo de ciertas categorías como lácteos y congelados. Por las sucesivas crisis también se volvieron escépticos y desconfiados y esperan mensajes claros y concisos por parte de las empresas.
Según la información recolectada por la consultora, el 97% de sus encuestados tiene un smartphone. En promedio pasan 6,8 horas al día online y desbloquean el teléfono 190 veces al día. A pesar de estas cifras, un tercio cree que pasa demasiado tiempo con el teléfono y que se deberían valorar más las interacciones cara a cara. A su vez, un 44% tiene instalados ad blockers y 4 de cada 10 ni siquiera le presta atención a las publicidades. De todas maneras, hacen público y visible lo privado, ya que Argentina está en el top 20 de países con más usuarios de Facebook, Instagram y Twitter.
Además, la consultora afirma que en general los argentinos a quienes consultaron ya no se sienten dentro de ninguna etiqueta y "los límites de género y edad se vuelven difusos en medio de una fuerte tendencia a eliminar diferencias". Por último, el consumidor promedio no vive en una burbuja. En línea con tendencias globales, dice el informe, "busca experiencias, le gusta probar cosas nuevas, viajar y conocer lugares" y "tiene ganas de salir y divertirse".