El especialista recordó que todos los seres vivos cuentan con un reloj biológico interno que regula procesos esenciales como la secreción hormonal, el sueño, la temperatura corporal y los niveles de atención. Este sistema, conocido como “ritmo circadiano”, se sincroniza naturalmente con la luz solar.
“Nuestro reloj externo, pero a la vez todos los seres vivos tenemos uno biológico. Ese reloj se pone en hora con la señal de la luz solar natural”, remarcó el científico.
La importancia de la ubicación geográfica
Para Guido, ajustar el huso horario no es una cuestión menor, sino una adecuación lógica a la ubicación geográfica del país. En su visión, mantener el horario actual implica una desincronización entre el tiempo oficial y el tiempo solar real, lo que puede impactar en la salud, la productividad y el aprendizaje.
“Con cuatro horas hacia el oeste estaríamos alineados con el tiempo solar y nuestro reloj endógeno funcionaría muy bien”, sostuvo el especialista.
Esta alineación no solo beneficiaría a las personas en su descanso y bienestar, sino que también impactaría en áreas como la educación, ya que los estudiantes rendirían mejor si su horario escolar se ajusta a los ritmos biológicos naturales.
Los efectos de un cambio de una hora
Uno de los principales temores frente a modificaciones horarias es el impacto en la salud de la población. Sin embargo, Guido aseguró que un cambio de una hora no tendría efectos nocivos significativos.
“El cambio de una hora en los individuos no afecta, no tiene un efecto importante. Sí el efecto se ve cuando uno viaja y hace un vuelo, por ejemplo, a Japón, donde hay 12 horas de diferencia y uno llega al día estando internamente con la noche”, explicó.
De esta manera, el especialista descartó que un retraso de una hora en el reloj pueda generar problemas graves en la adaptación del organismo.
El punto débil del proyecto aprobado en Diputados
Si bien Guido considera positivo que el Congreso avance en la discusión, advirtió que el proyecto actual tiene un aspecto que podría mejorarse. Según explicó, lo más adecuado sería mantener la diferencia horaria durante todo el año, y no alternar entre verano e invierno.
“Lo adecuado sería mantener la diferencia horaria de cuatro horas todo el año. No ir y volver”, señaló el director del Ciquibic.
La propuesta aprobada en Diputados contempla un cambio temporal solo en invierno, lo que para los especialistas genera confusión y podría afectar la estabilidad del reloj biológico, que funciona mejor con regularidad.
El impacto en la educación: un eje central
Uno de los argumentos más fuertes en favor de adoptar UTC-04:00 es el impacto positivo en la educación. Guido explicó que la ciencia demuestra que el mejor horario para enseñar y aprender es alrededor de las 9 de la mañana, momento en el que los niveles de atención y memoria alcanzan su punto más alto.
“Fundamentalmente, para todo lo que hace a la etapa escolar, es adecuado atrasar una hora. El mejor tiempo para aprender y enseñar es a las 9 de la mañana. Así que con eso se ajustaría”, detalló.
Este cambio, en la práctica, permitiría que los estudiantes lleguen más descansados a las aulas y que las clases comiencen en un horario más acorde con los ritmos biológicos. A la larga, la medida podría traducirse en mejor rendimiento académico y mayor bienestar para niños y adolescentes.
Un debate que trasciende lo político
La discusión por el huso horario en Argentina no es nueva. En varias oportunidades, el país modificó su hora oficial por motivos energéticos, sociales o políticos. Sin embargo, pocas veces el debate se centró en criterios científicos vinculados al bienestar de la población.
Hoy, con la media sanción en Diputados y el análisis de especialistas como Guido, la cuestión se resignifica: no se trata solo de un cambio administrativo, sino de una decisión con impacto en la salud y la vida diaria.
El investigador enfatizó que, a diferencia de los cambios bruscos que sufre el organismo al viajar largas distancias y atravesar múltiples husos horarios, una modificación interna de una hora es perfectamente tolerable y puede generar beneficios en la calidad del descanso y en la sincronización entre sociedad y naturaleza.
La mirada hacia el futuro
La media sanción en la Cámara de Diputados abre ahora el camino hacia el Senado, donde deberá definirse si la Argentina cambia o no su huso horario en invierno. Mientras tanto, el debate se enriquece con la mirada de especialistas que piden que la decisión no se reduzca a cuestiones políticas o de coyuntura, sino que se piense en clave científica y de largo plazo.
Guido insistió en que lo ideal sería adoptar el huso UTC-04:00 de manera permanente, pero reconoció que avanzar hacia ese objetivo con un primer cambio parcial ya representa un paso en la dirección correcta.
“Ya por lo menos atrasar una hora en la etapa de invierno, en la etapa de menos luz solar, es adecuado”, concluyó.