Estos antinutrientes, que como se sabe, son tóxicos naturales de defensa de la semilla, como el ácido fítico y los taninos, hacen que se tenga dificultad en absorber los nutrientes provocando digestiones bien pesadas. Al activarlas, estos antinutrientes pasan al agua de remojo, mientras que en la semilla comienzan a suceder cascadas enzimáticas. Estas terminan resultando positivas, ya que potencian el contenido nutricional de la semilla.
¿Cómo activar semillas?
Lo primero que hay que hacer es poner las semillas elegidas en remojo, ya sea en un frasco o un bowls que no sea de plástico. Luego se las cubre bien con agua filtrada, osmosis o embotellada y cuando las semillas comienzan a absorber, ésta se reducirá notablemente. Luego se le agrega un chorrito de vinagre de manzana fermentado, sin filtrar.
Se las deja en remojo durante unas 8 h más o menos. Una vez que haya pasado el tiempo, se deben enjuagar bien bajo la canilla y se descarta el agua de remojo. Se notará que sale sucia el agua y esto se debe en gran parte a los taninos y en parte también a la suciedad de la semilla.
Luego la gran incertidumbre es cómo usarlas. Se pueden comer tal cual, por ejemplo las nueces y las almendras, son muy buenas así. En ese caso, se debe tener en cuenta que se las tiene que guardar en un frasco en la heladera ya que solo aguantarán unos 3 días.
Es ideal para luego utilizarlas en una receta, ya sea de lácteos, salsas , leches vegetales o para cualquier otra que requiera de semillas remojadas. Es importante saber que cuando están remojadas, son mucho más tiernas, lo que hace que sean mucho más fáciles de triturarlas y lograr consistencias cremosas.
También, se las puedes volver a deshidratar y en ese caso, hay que asegurarse de secarlas muy bien, hasta que se sientan crujientes, porque de lo contrario, se pudrirán rápidamente. Otra opción, es marinarlas para hacer snacks saludables.
Es muy notable la diferencia que hay de las semillas activadas a las normales. Lo más común, es notarlo en las nueces y las almendras que se vuelven tiernas y delicadas, y sin dudas es muy agradable comerlas así tal cual.
La importancia de activar semillas es que se pueden eliminar tóxicos naturales (ácido fítico y taninos), neutralizar los inhibidores enzimáticos, activar los procesos enzimáticos, incrementar las cantidades de vitaminas (especialmente las del grupo B), hacerlas más digeribles, favorecer la absorción de sus proteínas y disfrutar de un sabor mucho más agradable.
¿Qué semillas se activan?
Principalmente las semillas que se activan, son el lino, aunque hay personas que también activan otras. Para los tiempos de remojo, hay opiniones diversas. A muchas personas les gusta dejar en remojo las semillas toda la noche, alrededor de unas 8 horas y con un chorrito de vinagre de manzana, que ayuda a neutralizar el ácido fítico.
Otras de las semillas que se activan son, el trigo sarraceno con un tiempo de remojo de 4 horas, las semillas de sésamo también, las nueces de 6 a 8 horas, las pecanas 4 horas, las almendras de 8 a 12 horas, las semillas de girasol solo 2 horas y las semillas de calabaza de 4 a 6 horas.
Los copos de avena, también tienen ácido fítico, así que es una buena semilla para remojarlos unas 8 horas con un chorrito de vinagre de manzana. De esa manera se les quitan tóxicos y se hacen más digeribles.
Algunas otras semillas no tienen inhibidores enzimáticos, así que solo se pueden remojar para reblandecerlas y luego sean más fáciles de triturar, como las avellanas, los piñones, las macadamias, los pistachos y las nueces.
Y están los anacardos, que son muy difíciles de encontrarlos en crudo, ya que naturalmente están envueltos por una corteza que es tóxica, pero con solo remojarlos, se ponen más cremosos y más fáciles de triturar.