Cómo llegó la obra a Argentina
La pista condujo hasta la familia de Friedrich Kadgien, un alto burócrata nazi que escapó de Europa tras la derrota de 1945. Cercano colaborador de Hermann Göring, Kadgien participó de los planes de saqueo y confiscación de bienes a comerciantes judíos en Ámsterdam. Según documentos de la posguerra, huyó hacia Suiza con dinero, piedras preciosas y al menos dos cuadros, entre ellos el de Ghislandi. Más tarde se radicó en Buenos Aires, donde reconstruyó su vida hasta su muerte en 1978.
El hallazgo del Retrato de una dama causó conmoción internacional porque la obra había permanecido desaparecida durante más de ocho décadas. Expertos del Patrimonio Cultural de los Países Bajos aseguraron que las fotos coinciden con las descripciones de la pintura original y señalaron que una verificación definitiva solo podría realizarse revisando el reverso del lienzo.
Ahora, tras el allanamiento frustrado, la incógnita es el destino actual del cuadro. Resta saber si fue retirado antes de que se conociera la investigación o si permanece oculto. La Justicia continuará la pesquisa para determinar si la familia de Kadgien incurrió en encubrimiento y para intentar recuperar una pieza de enorme valor histórico y cultural.