“Fuimos de nuevo al hospital y me la querían mandar a casa. ‘No, tiene que hacer el efecto el antibiótico’, decían. Yo no me la quería llevar porque sabía que iba a tener que volver”, relató Cintya. A la nena le tomaron muestras de sangre y orina y les dijeron que los resultados demorarían unas dos horas. En ese lapso, el estado de Julieta se agravó, con diarrea y vómitos.
La familia volvió al hospital para buscar los resultados y Julieta quedó internada. Cintya le mostró a la médica que le recibió la radiografía con la mancha en el pulmón que tenía su hija. “Me dijo: ‘Esto es insignificante’”, contó la mujer. Y agregó: “Le sacaron los antibióticos y comenzaron a hacerle estudios por lo que tenía en el estómago y la fiebre. Le pusieron como diez sueros”, cuenta.
En un momento, Cintya recordó la erupción en la piel que Julieta había presentado veinte días atrás. “Cuando le muestro la foto a la doctora me dice: ‘Eso es Covid’. Yo no lo podía entender. Había pasado un mes desde que tuvimos el virus y venía lo más bien”, expresó.
Cómo se agravó el caso
El jueves llegaron los resultados del hisopado que confirmaron el caso positivo. “Estuvo así hasta el domingo a la mañana. Ese día, justo después de que la doctora pasara a revisarla, mi hija me dice: ‘Mami, no puedo respirar’”. Cintya salió a buscar a la médica y a Julieta la pasaron a terapia intermedia. “Está con neumonía”, le dijeron.
Los padres de Julieta tienen una gran indignación porque el miércoles ellos fueron los primeros en advertir sobre la mancha en los pulmones que se veía en la placa y no les hicieron caso. “Esto te lleva a tener muchísimas dudas de cómo fue atendida, si le dieron la atención correspondiente, sacar los antibióticos que fue lo que le dieron por esa manchita en el pulmón. Nos decían: ‘Nos preocupa la gastroenteritis, la diarrea, la fiebre alta’”, dice Daniel.
El lunes, la situación se volvió aun más angustiante. “Vino el neumonólogo y me dijo: ‘Necesito hablar con vos. Tenemos que intubar a tu hija’. El oxígeno no servía, tenía mucha taquicardia y no le bajaba la temperatura”, cuenta la mamá. Ese día, Cintya se despidió de su hija antes de que la pusieran en coma farmacológico.
A las 6 de la mañana del viernes 9 de Julio, a Daniel le notificaron desde el hospital que la nena tenía un cuadro “muy severo” y “no toleraba la medicación”. Les pidieron que se quedaran cerca por las dudas. “A las 11 me volvieron a llamar para decirme que Julieta tuvo un paro cerebral y que era irreversible, que había que esperar que su corazón dejara de latir. Fue un balde de agua fría. Ya eso nos desestabilizó a todos acá”, recordó. Su hija falleció una hora después.