¿Qué es el coronavirus prolongado?
El coronavirus prolongado, también conocido como "long Covid-19", "Coronavirus persistente" o "Coronavirus de larga duración", se trata de complicaciones en la salud que presentan los pacientes luego de transitar la infección provocada por el SARS-CoV-2.
En algunos casos, cuando una persona se enferma de coronavirus, los síntomas de la infección no desaparecen luego de que el virus abandona el organismo. Eso puede dificultar en extremo el retorno a una vida normal, lo cual se puede convertir en un verdadero desafío.
Algunos estudios actuales sostienen que entre el 14 % y el 30 % de los pacientes de coronavirus sufren de, al menos, uno de los síntomas de COVID prolongado en los 90 días posteriores a la infección.
¿Cuáles son los síntomas del coronavirus prolongado?
Los signos y síntomas más comunes que persisten con el tiempo luego de enfermarse de Covid-19 son:
- Fatiga
- Falta de aire o dificultad para respirar
- Tos
- Dolor articular
- Dolor en el pecho
- Problemas de memoria, de concentración o para dormir
- Dolor muscular o de cabeza
- Latidos rápidos o palpitaciones
- Pérdida del olfato o del gusto
- Depresión o ansiedad
- Fiebre
- Mareos al ponerte de pie
- Empeoramiento de los síntomas después de hacer ejercicio físico o mental
Las vacunas reducen el riesgo de desarrollar coronavirus prolongado
Algunos datos muestran que las vacunas pueden reducir el riesgo de desarrollar coronavirus prolongado después de una infección por SARS-CoV-2.
Dos estudios, uno realizado en Israel y otro en el Reino Unido, encontraron que las personas inoculadas tienen menos probabilidades de reportar síntomas persistentes que las personas no vacunadas.
En tanto, las personas que recibieron dos dosis de vacunas contra el coronavirus reportaron 41% menos de síntomas prolongados de Covid (después del momento de la infección aguda) respecto de aquellas que no estaban vacunadas, según un reciente estudio preliminar del Reino Unido basado en encuestas de autorreportes de quienes tuvieron la enfermedad.
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Algunos datos muestran que las vacunas pueden reducir el riesgo de desarrollar coronavirus prolongado después de una infección por SARS-CoV-2.
El coronavirus prolongado podría estar relacionado con el nervio vago
Una reciente investigación que se presentará en abril en el Congreso Europeo de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas, sugiere que muchos de los síntomas relacionados con el síndrome post coronavirus podrían estar relacionados con el efecto del virus en el nervio vago.
El nervio vago, que se extiende desde el cerebro hasta el torso y llega al corazón, los pulmones, los intestinos y varios músculos, es responsable, entre otras muchas funciones, del control del ritmo cardíaco, el habla, el movimiento de los alimentos a través de los intestinos y la sudoración.
Los autores sostienen que la alteración del nervio vago (DNV) mediada por el Sars-CoV-2 podría explicar algunos síntomas del coronavirus persistente, como la disfonía (problemas de voz), la disfagia (dificultad para tragar), los mareos, la taquicardia, la presión arterial baja y la diarrea.