Los viajeros solo pueden utilizar transporte privado para llegar a su destino final en Italia. Además, todos los viajeros deben llamar a la línea de ayuda COVID-19 de la región que están visitando dentro de las 48 horas posteriores a la llegada para informar a las autoridades locales de la visita.
Las restricciones se están levantando gradualmente, aunque las regiones se han organizado en niveles codificados por colores para categorizar las restricciones. Todas las regiones de Italia se clasifican ahora como "zonas blancas", que es la menos restringida, aparte de Sicilia, que se clasifica como una "zona amarilla". Se requiere un certificado verde COVID-19 (certificado digital de la UE) para ciertos eventos públicos y la entrada en algunos establecimientos.
Otras restricciones por el COVID-19 en Italia
El uso de mascarilla es obligatorio en espacios cerrados. Las máscaras solo se requieren en espacios públicos al aire libre cuando no se puede respetar la regla de distanciamiento social de 1 metro.
Cuándo y dónde será obligatorio seguir usando el barbijo
En cuanto a los restaurantes y los bares están abiertos aunque con restricciones en cada caso. Cuentan con límites a la capacidad establecidos para permitir el distanciamiento social. Los asientos en el interior solo están permitidos para los titulares del Certificado Verde COVID-19 y están limitados a un máximo de 6 personas por mesa, o 4 personas en las zonas amarillas.
Al regresar a la Argentina
Aquellas personas que hayan conseguido ingresar a la Unión Europea y decidan volver a la Argentina, deberán acreditar resultado negativo por COVID-19 en PCR emitido en las 72 horas previas a su llegada. Deben someterse a una prueba de antígenos y aislarse donde lo establezcan las autoridades municipales y provinciales. Además, deben someterse a una PCR a los 7 días de llegar. Los gastos de las pruebas deben asumirlos los viajeros. Los menores de 6 años están exentos del requisito de prueba.
A partir del 1 de noviembre, con las nuevas disposiciones, se autoriza el ingreso de todos los extranjeros, a los que se solicitará esquema de vacunación completo, al menos 14 días previos al arribo al país; un test de PCR negativo en las 72 horas previas al embarque, o antígeno en el punto de ingreso, y un test de PCR al día 5 a 7 del arribo.