La mujer recordó que inmediatamente experimentó una sensación difícil de explicar. “Sentí un rechazo... que no era mi hija. Después creció y no se parecía a ninguno de sus hermanos”, contó. De acuerdo con su reconstrucción, se habían llevado a la beba cerca de las 4 de la madrugada y demoraron alrededor de 18 horas en entregársela nuevamente. Cuando finalmente la tuvo en brazos, le comentó a su marido que no encontraba demasiado parecido.
La sospecha, sin embargo, quedó allí. Su esposo consideró que podía tratarse de una percepción vinculada con el estrés que acababa de atravesar durante el parto y la familia continuó con su vida. Pero la duda nunca desapareció por completo.
Un ADN reveló 46 años después que había sido intercambiada al nacer
Décadas después, “M” decidió buscar respuestas. La mujer recordó aquella historia que su madre le había contado y se realizó un estudio de ADN. El resultado confirmó lo que durante tantos años había sido apenas una sospecha: no tenía vínculo biológico con las personas que la habían criado.
“En el entorno familiar surge esta conversación sobre la duda, hasta que un día M toma coraje y se hace un ADN con su mamá. Ven el resultado y se llevan la sorpresa de que no tienen ningún lazo biológico”, explicó a Clarín Fernando Rodríguez Mendoza, abogado de las mujeres involucradas.
A partir de allí comenzó una investigación para determinar qué había sucedido. La búsqueda también llegó a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi) y permitió reconstruir quiénes habían nacido en aquella maternidad durante esas jornadas.
Según contó Nicole, su hija de nacimiento pasó por situaciones de extrema vulnerabilidad. (Foto: gentileza eldoce.TV)
Según relató el abogado, consiguieron los nombres de seis mujeres. Cuatro aceptaron realizarse estudios genéticos. Una de ellas era “L”. Aunque inicialmente no creía que pudiera haber existido un intercambio, accedió a aportar su ADN para ayudar a “M” en su búsqueda y el resultado cambió también su propia historia.
“L” descubrió que las personas a las que había considerado sus padres durante toda su vida tampoco eran sus progenitores biológicos. Era la otra beba intercambiada. Los nuevos análisis permitieron reconstruir los vínculos y confirmar que ambas habían sido entregadas a las familias equivocadas después de nacer.
El dramático reencuentro después de conocer la verdad
El descubrimiento no significó solamente conocer un dato desconocido sobre sus orígenes. Las dos mujeres tuvieron que revisar prácticamente toda su historia familiar y enfrentarse a vínculos que habían permanecido ocultos durante 46 años.
Nicole y “L” pudieron finalmente encontrarse y abrazarse. Sin embargo, el paso del tiempo hizo imposible reconstruir por completo aquello que se había perdido. Cuando se conoció la verdad, dos padres y una de las madres de las familias involucradas ya habían fallecido.
En el caso de “L”, sus progenitores biológicos habían muerto antes de que pudiera conocerlos. En el de “M”, todavía vive su madre biológica. “Las tres están devastadas. Quien creías que era tu mamá, no lo es. Y en el caso de L, lloró la muerte de sus padres, cuando en realidad no lo eran, y tiene a su madre viva”, describió Rodríguez Mendoza.
La Justicia condenó al Estado de Córdoba por el intercambio
El caso llegó a la Justicia y terminó con una condena contra el Estado provincial. El juez en lo Civil y Comercial de 35° Nominación de la ciudad de Córdoba, Mariano Díaz Villasuso, consideró que la Provincia debía responder por el funcionamiento defectuoso del servicio de salud que derivó en el intercambio.
La resolución judicial, fechada el 6 de agosto de 2026, estableció indemnizaciones de entre $25 millones y $30 millones, más intereses, para las dos mujeres y para una de las madres involucradas. Para el magistrado, la obligación de una maternidad no termina con garantizar las condiciones del nacimiento: también debe asegurarse de que cada recién nacido sea correctamente identificado y entregado a su familia.
Las protagonistas cuestionaron el monto de la reparación económica y el caso todavía no está cerrado. “Nos quieren pagar una miseria, queremos Justicia”, sostuvo Nicole tras reencontrarse con “L”. El abogado de las familias también consideró insuficiente la indemnización. “Mil millones podría ser poco también cuando pasan situaciones de este tipo, en las que no se puede volver atrás”, señaló.
Según explicó Rodríguez Mendoza, la Provincia de Córdoba apeló la sentencia, mientras que la representación de las damnificadas también presentó una apelación por la tasa de interés establecida. Una vez que la sentencia quede firme, otro de los pasos será corregir las partidas de nacimiento para que reflejen la verdadera identidad de las mujeres.
El descubrimiento también abrió interrogantes respecto de las sucesiones familiares. De acuerdo con el abogado, las mujeres deberán heredar de acuerdo con sus vínculos biológicos.
El momento en el que ocurrió el intercambio también llevó a investigar una posible conexión con la última dictadura militar, ya que la maternidad había formado parte del circuito represivo de aquella época. Sin embargo, la Justicia descartó que el intercambio estuviera relacionado con ese contexto.
Según la información del Poder Judicial de Córdoba, las madres habían ingresado voluntariamente al hospital para dar a luz y los perfiles genéticos analizados no presentaron coincidencias con familiares de personas secuestradas o desaparecidas registrados en el Banco Nacional de Datos Genéticos. “En principio habría sido un error, no habría ningún tipo de mala intención ni vínculo con la dictadura, que es lo primero que buscamos”, explicó el abogado.