Cabandié remarcó: “Es importante garantizar la diversidad genética de la población fundante a través de un programa de monitoreo que minimice la consanguinidad de los individuos de la especie.” Además, el ministro consideró “muy importante trabajar con las comunidades de la zona en la concientización de la importancia de la reintroducción del yaguareté, y promover la creación de Áreas Protegidas para generar corredores biológicos que contribuyan a la conservación de la especie.”
Este año nacieron dos cachorros más en el Centro de Reintroducción. Se trata de los hijos de Juruna y Jatobazinho, dos ejemplares silvestres rescatados en Brasil. Con ellos, ya son seis los yaguaretés que nacieron allí.
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Únicos en el mundo
A mediados de septiembre del 2020 en el Centro de Reintroducción nacieron Karai y Porã. Tras más de 10 años de trabajo, fueron los primeros en dejar los corrales junto a su madre Mariu para caminar libres por el Iberá.
Se trata de un logro del proyecto conjunto que llevan adelante la Administración de Parques Nacionales, la Provincia de Corrientes y la Fundación Rewilding Argentina. Por primera vez en el mundo se busca que este a este gran felino vuelva al paisaje donde el hombre lo exterminó hace décadas.
Desde el inicio en el proyecto trabajaron científicos argentinos del Instituto de Biología Subtropical del CONICET. "Evaluamos si existía hábitat suficiente para el yaguareté en los Esteros del Iberá", dice el Dr. Carlos D'Angelo en Proyecto Yaguareté. "Vimos que potenciales presas se fueron recuperando con el tiempo y hoy hay abundancia. Y otras áreas redujeron las amenazas para el yaguareté". Concluyeron que el Iberá cuenta con unas 250 mil hectáreas de un hábitat que favorece el desarrollo de la especie.
Repoblar los Esteros
“El proyecto de reintroducción del yaguareté es único, nunca antes se ha intentado traer de vuelta a esta especie a un sitio donde se había extinguido hace más de 70 años”, se lee en la página del Proyecto Yaguareté.
Para concretar la misión es central el rol de los correntinos, particularmente de los habitantes del Iberá. El yaguareté tiene una impronta simbólica en la cultura local: "el correntino se identifica con la bravura, el orgullo y el espíritu libre de este magnífico animal", dicen desde Rewilding. Apelan a eso para reducir el ataque de cazadores furtivos.
La Fundación ya reintrodujo en Iberá -o trabaja en ese proceso - otras especies como el venado de las pampas, el oso hormiguero gigante, el guacamayo rojo, la nutria gigante o el pecarí de collar.