Santiago Giorello, propietario de la vivienda en la que Diego Maradona pasó sus últimos días en el country San Andrés, brindó su testimonio en el juicio que investiga la muerte del astro del fútbol.
Santiago Giorello aseguró, además, que le informaron que habría una unidad médica permanente, pero en sus visitas nunca la vio.

Sigue el juicio en San Isidro por la muerte de Maradona.
Santiago Giorello, propietario de la vivienda en la que Diego Maradona pasó sus últimos días en el country San Andrés, brindó su testimonio en el juicio que investiga la muerte del astro del fútbol.
Durante su declaración, el martes, detalló el estado en el que encontró su casa tras la salida del Diez y las condiciones en las que se había pactado el alquiler.
Giorello explicó que, al momento de entregar la casa, esta se encontraba en perfectas condiciones. Sin embargo, cuando logró recuperarla después del fallecimiento de Maradona, en diciembre de 2020, la situación era completamente diferente.
“La casa se entregó de nuestra parte en perfecto estado y hubo alguien de limpieza hasta el último minuto. El día 19, cuando fui a buscar mis cosas, había mucho despliegue de gente, muchos muebles. Ya después, en diciembre, tras el fallecimiento, cuando logré que me la devolvieran y pude entrar, la casa estaba en condiciones deplorables”, relató ante la Justicia.
El propietario reveló que se enteró de que Diego Maradona sería su inquilino poco antes de entregar las llaves. Según su testimonio, la agente inmobiliaria Andrea Jordan le aseguró que el astro llegaba para iniciar un proceso de recuperación junto a sus hijas.
“Yo me enteré de que Diego iba a ser el inquilino el mismo 9 de noviembre. (En ese momento) mi mujer me dijo ‘no le va a servir la casa porque seguro viene con mucha gente’ y Jordan nos dijo que venía en plan de recuperación, con sus hijas”, explicó Giorello.
Asimismo, mencionó que dejó dos juegos de llaves ese día para los nuevos inquilinos y regresó al día siguiente para retirar algunas pertenencias y a su mascota.
Otro dato que llamó la atención en su declaración fue la ausencia de la ambulancia que, según le habían informado, debía permanecer en la propiedad de forma permanente para atender cualquier eventualidad médica.
“El 11 de noviembre (de 2020) redactamos un comunicado con la administración para avisarles a los vecinos que Diego iba a vivir ahí hasta el 31 de enero", sostuvo.
"En ese comunicado se informó que una ambulancia iba a permanecer siempre, que fue lo que se nos comunicó a mi mujer y a mí. Pero desde el 10, día en que dejé la casa, debo haber ido dos o tres veces y nunca vi una ambulancia”, afirmó.