El Gobierno de la ciudad de Buenos Aires expresó este viernes su malestar con las empresas a cargo de la recolección de residuos y la limpieza de calles por fallas reiteradas que afectan la higiene diaria de los barrios porteños.
Jorge Macri endurece su postura por incumplimientos en el servicio, con el foco puesto en residuos sin levantar, falta de barrido y controles deficientes que impactan en la limpieza diaria.
El Gobierno de la ciudad de Buenos Aires expresó este viernes su malestar con las empresas a cargo de la recolección de residuos y la limpieza de calles por fallas reiteradas que afectan la higiene diaria de los barrios porteños.
Entre las zonas más afectadas se encuentran Constitución, Retiro, el microcentro, Flores, Abasto, Villa Crespo, Recoleta, Caballito, Belgrano, Palermo y Balvanera (Once). El denominador común de estos lugares es su cercanía a centros comerciales, estaciones de tren y avenidas de alto tránsito.
En estos sectores, los contenedores suelen verse saturados y desbordados, con bolsas acumuladas en el piso que generan malos olores. La problemática también se replica en barrios como Boedo, Almagro, San Telmo, Villa Santa Rita, Barracas y Liniers, entre otros.
A la denuncia del Gobierno se suma, además, un factor que agrava la situación: muchos vecinos no respetan los horarios oficiales para sacar la basura, hay restaurantes que arrojan desperdicios y personas que manipulan los contenedores.
En ese marco, fuentes cercanas a la Jefatura de Gobierno reconocieron que uno de los inconvenientes más comunes se da durante la recolección nocturna, cuando los camiones dejan sin recoger los residuos que quedan tirados alrededor de los contenedores.
“Cada camión tiene un ayudante que debe bajar a barrer los diseminados y meterlos dentro del contenedor, luego volcar”, señalaron a A24.com.
En la misma línea, las autoridades criticaron la falta de barrido matutino en cordones de veredas y alrededor de los árboles, lo que permite que la suciedad se acumule a lo largo del día y agrave aún más la problemática.
Otro aspecto señalado es que los supervisores de las empresas no estarían cumpliendo con la fiscalización del “80% de las tareas realizadas en calle”, como establece el pliego. Las compañías concesionarias del servicio incluyen a Cliba, AESA, Urbasur, Solbayres, Ashira y Nittida, encargadas de distintas zonas de la Ciudad.
Todas estas observaciones forman parte de la auditoría que realiza la Secretaría de Higiene Urbana, dirigida por Matías Lanusse desde el mes pasado bajo dependencia directa de la Jefatura de Gabinete.
En las últimas horas, desde el Ejecutivo anticiparon que “van a endurecer los controles y ejercer presión a las empresas y al gremio” para mejorar el servicio.
Jorge Macri ya había admitido el problema durante la apertura de sesiones de la Legislatura: “Mejoramos, pero la Ciudad no está todavía tan limpia como quisiéramos”.