La situación es especialmente crítica para los niños más pequeños del jardín maternal, quienes requieren mayor atención y no pueden permanecer al aire libre durante largos períodos, especialmente en invierno.
Esta problemática puso en jaque no solo a la comunidad educativa, sino también a las autoridades municipales y judiciales, que parecen no encontrar una solución efectiva.
Las denuncias, según indicaron vecinos y padres, están en manos de la UFI N° 8, pero el problema persiste. La división de explosivos de la policía se ve obligada a registrar cada vez el lugar, evacuando el edificio y generando un enorme gasto de recursos sin poder identificar el origen de las llamadas.