"En esto es central la figura de Diego Armocida, un vecino de Roberto,
quien logró ganarse su confianza y llegar incluso a que lo autorice a vivir en
su chacra", explicó el fiscal Moyano, a la agencia Télam. La estafa
ocurrió en la localidad chubutense de Gaiman, ubicada a 40 kilómetros al oeste
de Rawson.
Armocida, que era dueño de un carrito de panchos, pudo hacerse de todos los
títulos de propiedad del heredero y luego hizo que la víctima firmara un poder
a nombre del abogado Daniel González para que se tramitara la transferencia de
los bienes a su nombre. Esta maniobra judicial contó con la participación del
escribano Agustín Ojeda.
"A Roberto le hacen firmar papeles sin que él tuviera conocimiento de
lo que estaba haciendo, se aprovecharon de cierto retraso madurativo que tiene
y de un alto nivel de confianza hacia las personas que lo hacen vulnerable,
cosa que logramos acreditar con el trabajo de las psicólogas forenses que
actuaron", explicó el fiscal.
El vecino se quedó con gran parte de las propiedades, el abogado González obtuvo un inmueble a nombre de su esposa y el escribano fue quien dio fe pública de lo actuado avalando en 20 minutos todas las transferencias de una venta fraudulenta. Los imputados pidieron una conciliación proponiendo devolver parte de las propiedades, lo que fue rechazado por el juez en primera instancia y por la cámara de apelaciones que consideró absurdo el ofrecimiento.
Fuente: El Diario de Madryn