Y añadió: “Por otra parte, esta nueva especie representa un linaje de dinosaurios tireóforos previamente desconocido en Sudamérica. Los tireóforos se originaron hace unos doscientos millones de años y evolucionaron rápidamente en varias especies distribuidas por todo el mundo. Sin embargo, de estos primeros tireóforos, el linaje representado por Jakapil fue el único que perduró hasta al menos unos cien millones de años atrás”.
¿Qué rasgos llamativos tenía el dinosaurio acorazado?
Al ser una especie nueva de un grupo de dinosaurios que ni los investigadores pensaban encontrar en Patagonia, muchas de las características del esqueleto de Jakapil les resultaron novedosas y muy llamativas.
“La armadura del cuello de este dinosaurio es particular y protegía esa zona delicada de los ataques de depredadores. Los huesos que se conservan de los brazos nos muestran que estos eran diminutos, algo que en el resto de los tireóforos, cuadrúpedos en su gran mayoría, no ocurre”, enfatiza Apesteguía.
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Los restos fósiles hallados. (Foto: CONICET - Facundo Riguetti)
Los dientes también son muy raros, asegura el investigador del CONICET. En general, los dinosaurios herbívoros tienen dientes en forma de hoja, y son muy similares entre la mandíbula superior y la inferior, pero en Jakapil son diferentes. “Los dientes superiores son rectos, pero los inferiores están algo curvados hacia atrás. Además, los dientes tienen mucho desgaste, lo que nos dice que podían procesar el alimento más eficientemente que los otros tireóforos de su tipo”, agregó.
Y continuó: “Pero la característica más llamativa de ese animal es la cresta en la parte inferior de la mandíbula, desconocida para todos los otros tireóforos, y que es la que le da nombre a la especie (kaniukura en mapudungún, idioma mapuche, significa cresta de piedra). Si bien su función es desconocida por el momento, no parece estar relacionada con una mayor musculatura mandibular, lo que podría sugerir funciones más relacionadas con la exhibición”.