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La historia de los Indios Quilmes

La historia de los Indios Quilmes
Valles donde vivieron los Indios Quilmes

La historia de los indios Quilmes es el reflejo de una de las más pragmáticas civilizaciones que habitaron el territorio argentino, antes de la invasión de los españoles. Su cultura, dominio y civilización sin duda, fueron de avanzada para la época, y la misma estaba notablemente influida por el imperio Inca.

Si bien hoy solo quedan sus ruinas en una extensa superficie de los valles Calchaquíes, la historia de los indios Quilmes es la representación de la existencia de una gran cultura, organización política y económica; y una extensa población que llegaba a los 450 mil habitantes, antes de la invasión española.

Según la recopilación de datos a lo largo de los siglos, esta extensa cultura indígena fue parte de la etnia calchaquí o diaguita que hablaba la voz quechua por extensión de la tribu incaica en Perú, (donde luego fueron incorporados) y que habitaba los valles de Salta, Catamarca y Tucumán en suelo argentino.

¿Cómo eran los Indios Quilmes?

Esta civilización era una de las más avanzadas en el territorio de América Latina. Eran agricultores, pastores y notables alfareros. Inicialmente se comunicaban en un idioma propio llamado kaká con gran cantidad de dialectos, hasta que finalmente fueron adoptando la lengua quechua.

Veneraban a la Pachamama o Mama Pacha como símbolo único de la madre tierra, donde brindaban rituales en ceremonias agrícolas y ganaderas, (creencia que actualmente se sigue sosteniendo en países como Bolivia, Perú, Ecuador, Chile y el norte argentino). Y por otro lado, creían fielmente en los poderes del sol, la luna y el trueno.

Los indios Quilmes diagramaron su gran ciudad en viviendas de piedra en forma de pirca o muros de construcción rústica, sin la utilización de ningún tipo de preparación de material o cemento. Vivían en casas cuadradas con techo de paja, sin ventanas, adosadas entre sí como celdas de un panal de abejas.

Estas construcciones tenían un patio central, donde además de vivir, trabajaban y almacenaban sus productos agrícolas.

Este tipo de construcciones no solo no era al azar, sino que todas sus características además, le daban propiedades aislantes en el medio del valle; conservando el calor interior en las noches de invierno y protegiéndolos del calor extremo en los días de verano.

Fueron los primeros en cultivar el maíz, zapallo, porotos y maní, en un sistema de terrazas o andenes de cultivo en lo alto del cerro, e irrigar sus plantaciones con sistemas de riego artificial; construidos en la ladera de la montaña y por un sistema de represas y muros de contención. Obtenían lana y carne de las llamas, guanacos, vicuñas, y fabricaban vasijas y jarros de cerámica. Trabajaron además, el oro, la plata y el cobre. Todo esto ocurría en el siglo XIII.

Su organización social y política

La sociedad de los indios Quilmes estaba pensada y dividida en dos grupos sociales bien diferenciados: uno jerárquico o de elite, donde la representación máxima era el cacique, los miembros de su familia y un consejo religioso; y luego el resto de la comunidad.

Se permitían matrimonios entre las diferentes jerarquías sociales, pero si accedían a esto, perdían todo derecho elitista como miembros de la sociedad.

Los caciques, los cuales vivían en construcciones monumentales en lo alto del cerro, llegaban al poder por sucesión de familias, lo que implicaba un verdadera casta gobernante.

De todos los caciques en la historia, uno de los más renombrados fue Juan Calchaquí, llegando a convocar a todas las partes de su nación indígena. Su autoridad fue absoluta y fue crucial también, en la unión de los pueblos ante la invasión de los españoles.

Dentro de su organización social, también era fundamental la función religiosa. Tenían sacerdotes especiales (que también eran médicos), hechiceros, magos y dioses a los que invocaban. A pesar que sus ceremonias de entierro tenían una disposición geográfica particular y duraban 8 días, los Quilmes creían en la inmortalidad del alma.

La invasión española

A la llegada de los españoles, esta civilización resistió bajo una alta estrategia de guerra durante más de un siglo. Dentro de los valles Calchaquíes, y para impedir el ingreso de los mismos, las diferentes tribus se reunieron en 3 grandes naciones: los pulares al norte, los diaguitas al oeste y los calchaquíes al este.

Las llamadas “Guerras Calchaquíes” se iniciaron entre el año 1560 y 1563 con la intervención de etnias de Jujuy y La Rioja, continuaron desde 1630 hasta 1642 (por largos y consecutivos 12 años); y finalmente concluyeron en dos períodos entre 1657 a 1658, y 1663 a 1664, cuando finalmente fueron derrotados.

A pesar de haber defendido su territorio con fortalezas de piedra llamadas “pucarás” (similares a un castillo), y utilizar hondas, arcos, flechas y garrotes rompecabezas; provocando aludes de piedra para derribar a los invasores, no pudieron alzar su victoria.

Copiando a la costumbre incaica, los conquistadores españoles terminaron las rebeliones de este pueblo, desarraigando a todas las tribus de sus tierras ancestrales. Los que más resistieron, los indios Quilmes, fueron reinstalados a la fuerza sobre la costa de la provincia de Buenos Aires en un asentamiento franciscano de la “Santa Cruz de los Quilmes”, donde la población total no llegó a los 20 mil habitantes.

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