El documento establece una cifra escalofriante: se está cerca de alcanzar el 10 % de todo el territorio provincial arrasado por las llamas.
El grupo de Recursos Naturales de la Estación Experimental Agropecuaria es quien hace el seguimiento más pormenorizado. Fue la evidencia satelital la que mostró el incremento progresivo de la cobertura vegetal afectada por el fuego. Eso logró determinar que la superficie quemada ya superó las 785.238 hectáreas.
El ritmo de progresión del fuego es abrumador: de los 9 días relevado (entre el 7 y el 16 de febrero) se demostró la perdida diaria de 30 mil hectáreas.
Si la información del INTA se analiza por departamentos la cifra es aún más preocupante. Por ejemplo, el departamento de San Luis del Palmar, ubicado a 24 kilómetros de la Ciudad de Corrientes, registró una perdida del 24,8% de todo su distrito.
Lo de San Miguel, al norte de la provincia, es aún peor: ya tiene el 30,6% de su territorio arrasado por el fuego.
Los focos que permanecen activos son: Paraje Galarza, Zona Pancho Cue, Zona Cuay Grande, Santo Tomé, Guaviraví, zona Santa Tecla Ruta 12 y 120, El Yerbalito, Villa Olivari, Ruta 12, Villa Olivari Sur, Santa Rosa, San Nicolás, San Miguel, Estero Carambola, San Luis del Palmar, Santa Julia, Itá ibaté – Timbó Paso, Caá Catí, Lomas de Vallejos, Los Vences y Portal Carambola.
Desde el Gobierno Nacional se enviaron 200 millones de pesos de Aportes del Tesoro Nacional (ATN), 100 millones desde el Ministerio de Desarrollo Social y 200 millones del convenio firmado con el ministro de Agricultura, Julián Domínguez.
Por otro lado, se enviaron 100 brigadistas desde Santa Fe, Entre Ríos y Chaco.
Nada parece ser suficiente frente a la voracidad de los incendios que la justicia jamás pudo determinar como se iniciaron.