"Ahí me enteré de que perdí mucha sangre y que tuvieron que reanimarme porque me moría", agregó consternada. La joven recibió el alta y, a pesar de reunirse con la médica que la había operado, siguió sin obtener algún tipo de respuesta. "No me decía nada, no contaba nada y lo único que hacía era reírse", recordó.
Recién cuando se sometió a otro estudio de rutina descubrió que le habían cortado la carótida por error. Los profesionales que la atendieron le explicaron que al saturarle esa herida, la carótida le quedó más corta y le afectó la irritación de sangre a la cara. Por este motivo, decidió junto a su abogado Cristhian Panceri denunciar a la médica que la operó por lesiones gravísimas en el cuerpo y en la salud. Además exigen que la inhabiliten para ejercer la medicina.
"Ella no puede dormir boca arriba porque se le paraliza la mitad izquierda de la cara, se cansa con frecuencia, no puede realizar actividades físicas", argumentó el letrado. La causa quedó en etapa de instrucción y la Justicia ya pidió la historia clínica de la joven al centro de salud. También se exigió una pericia médica para confirmar los daños que causó la presunta mala praxis.