El regreso de la madre y un hallazgo que nadie esperaba
La tragedia ocurrió cerca de las 20 horas, cuando la hija de Miriam y madre de Borja regresó a la vivienda familiar.
En un primer momento, la mujer no encontró ni a su madre ni a su hijo dentro de la propiedad. Al no saber dónde estaban, comenzó a buscarlos por los distintos sectores de la casa.
Fue entonces cuando salió hacia el patio.
Lo que vio en ese momento desencadenó una situación desesperante. Los pies de Miriam sobresalían desde el interior del pozo séptico. La mujer había caído dentro de la estructura y se encontraba prácticamente sumergida.
La escena era todavía más dramática porque el pequeño Borja estaba debajo de su abuela.
Según el relato aportado sobre el episodio, la cabeza de Miriam había quedado sumergida dentro del pozo, mientras que el niño permanecía debajo de ella. Ante semejante situación, la madre del pequeño comenzó a pedir ayuda y sus gritos rápidamente alertaron a las personas que vivían en las inmediaciones.
En pocos minutos, el lugar dejó de ser una vivienda familiar y se transformó en el escenario de un desesperado intento de rescate.
Los vecinos se acercaron para intentar salvarlos
La situación generó una inmediata reacción entre los vecinos del barrio. Al escuchar los pedidos de auxilio, varias personas se acercaron a la vivienda para colaborar.
Entre quienes llegaron se encontraba una enfermera, que participó de los intentos por asistir a las víctimas.
El rescate no era sencillo. Miriam y Borja habían quedado en el interior de un pozo séptico de más de un metro de profundidad, en una posición extremadamente comprometida.
Los vecinos finalmente consiguieron retirar primero a Miriam.
Pero la escena todavía guardaba un segundo momento de desesperación: debajo del cuerpo de la mujer se encontraba su pequeño nieto.
Los presentes lograron sacar también al niño del interior del pozo y comprobaron que, pese a la gravedad de la situación, Borja todavía presentaba signos de vida.
A partir de ese momento, los esfuerzos se concentraron en intentar reanimarlo.
Intentaron reanimar al pequeño, pero no pudieron salvarlo
La presencia de la enfermera y la colaboración de los vecinos permitieron iniciar rápidamente las maniobras de reanimación sobre el niño.
La desesperación se apoderó de quienes estaban en la vivienda. Borja tenía apenas un año y 11 meses, y quienes se encontraban en el lugar intentaron hacer todo lo posible para mantenerlo con vida.
Sin embargo, pese a las maniobras realizadas, el pequeño finalmente murió.
La tragedia también había terminado con la vida de su abuela, Miriam Isabel Videla, quien se encontraba cuidándolo cuando ocurrió la caída.
El desenlace dejó devastada a la familia y provocó una fuerte impresión entre los habitantes de la zona. La situación adquirió todavía mayor dramatismo por las circunstancias en las que se produjo: una abuela que estaba al cuidado de su pequeño nieto y una madre que regresó a su casa y terminó descubriendo a ambos dentro de un pozo.
Quién era Miriam Isabel Videla
Miriam tenía 61 años y formaba parte de la familia que vivía en el barrio Buenos Vecinos.
En aquella noche se encontraba al cuidado de su nieto Borja, una tarea cotidiana que terminó de la manera más inesperada.
La noticia de su muerte comenzó a circular entre familiares, amigos y personas cercanas, que utilizaron las redes sociales para expresar su dolor.
Los mensajes estuvieron marcados por el recuerdo de la mujer y por la tristeza provocada por la muerte del niño.
Uno de los mensajes publicados luego del hecho expresó: “Vuela alto, tía Miriam y Borja”.
Las palabras reflejaron la dimensión del impacto que produjo el episodio entre quienes conocían a la familia. En una comunidad donde los vecinos se movilizaron inmediatamente al escuchar los gritos, la noticia dejó una profunda huella.
Borja tenía apenas un año y 11 meses
La otra víctima de la tragedia fue Borja Lionel Berardi Panini, un pequeño de un año y 11 meses.
Su corta edad convirtió el episodio en una situación especialmente dolorosa para la familia. El niño estaba junto a su abuela cuando ambos terminaron dentro del pozo séptico ubicado en el patio de la vivienda.
Después de ser retirado, los vecinos y la enfermera que se encontraba en el lugar realizaron maniobras de reanimación al comprobar que todavía presentaba signos de vida.
Pero los intentos fueron infructuosos.
Borja murió poco después del dramático rescate, mientras que su abuela también perdió la vida como consecuencia del episodio.
La tragedia golpeó así a una misma familia con la muerte de dos generaciones: Miriam, de 61 años, y su pequeño nieto, de menos de dos años.
Una vivienda familiar convertida en escenario de dolor
El hecho ocurrió dentro de una propiedad familiar de Rodeo de la Cruz, en Guaymallén. Allí, un pozo séptico que se encontraba abierto en el patio terminó siendo el escenario del accidente.
La situación fue descubierta cuando la madre de Borja llegó a la casa y comenzó a buscar a su hijo y a su madre.
Nada hacía prever el desenlace.
La mujer encontró primero los pies de Miriam sobresaliendo desde el pozo. Al acercarse pudo advertir que su madre estaba dentro y que el niño había quedado debajo de ella.
El descubrimiento fue tan inesperado como dramático y provocó inmediatamente el pedido de auxilio.
Los gritos hicieron que los vecinos se acercaran y, entre todos, comenzaran con el rescate.
La participación de una enfermera que se encontraba entre quienes acudieron permitió además iniciar las primeras maniobras de asistencia sobre el niño después de retirarlo del pozo.
Sin embargo, la respuesta de emergencia no logró revertir el desenlace.
La conmoción que quedó después de la tragedia
Con el paso de las horas, la noticia comenzó a generar repercusión en Guaymallén y especialmente entre las personas que conocían a Miriam y a su familia.
Las redes sociales se transformaron en uno de los espacios elegidos para despedir a las víctimas. Los mensajes dedicados a la mujer de 61 años estuvieron acompañados por expresiones de dolor por la muerte del pequeño Borja.
La tragedia también dejó marcada a la comunidad del barrio Buenos Vecinos, donde varios vecinos fueron protagonistas de los primeros momentos de auxilio.
Ellos escucharon los gritos de la madre del niño, llegaron hasta la vivienda y participaron del rescate.
La secuencia que comenzó alrededor de las 20 horas terminó así con un resultado irreversible.
Una noche familiar se convirtió en una tragedia que dejó dos víctimas fatales y una familia completamente conmocionada.
Una caída que terminó con dos vidas
El episodio volvió a poner en el centro de la escena una situación ocurrida dentro de un domicilio particular y que, en cuestión de minutos, derivó en una emergencia.
Miriam estaba cuidando a Borja cuando ambos terminaron dentro del pozo séptico. La madre del niño fue quien los encontró al regresar a la vivienda y descubrir que no estaban en el interior.
El rescate fue inmediato y contó con la colaboración de los vecinos.
Primero consiguieron sacar a Miriam y luego encontraron al pequeño debajo de ella. Borja todavía tenía signos de vida, por lo que comenzaron las maniobras de reanimación.
Pero nada pudo evitar la tragedia.
La muerte de Miriam y Borja dejó una familia atravesada por el dolor y a una comunidad conmocionada por un episodio ocurrido en una vivienda de Rodeo de la Cruz, Mendoza.
Mientras familiares y allegados continúan despidiendo a las víctimas, el recuerdo de aquella noche quedó asociado a una escena que difícilmente quienes estuvieron presentes puedan olvidar: una madre que llegó a su casa, salió a buscar a su hijo y encontró a su madre y al pequeño dentro de un pozo séptico.
El mensaje que circuló en redes, “Vuela alto, tía Miriam y Borja”, sintetizó el dolor de quienes comenzaron a despedirlos después de una tragedia que golpeó a toda la comunidad de Guaymallén.