En el caso de Claudia, ella expresó su voluntad de que le den la sedación paliativa, sin embargo, esta no fue respetada. Esto se llama "obstinación terapéutica" y está determinada en la ley como una mala praxis.
Elisa creó un grupo en Facebook llamado Eutanasia: Derechos y Final de Vida donde varias personas con casos similares al de Elisa o que ellos mismos están luchando con sus enfermedades para que sea legal la eutanasia, comentan y se apoyan entre sí.
Este grupo ha migrado hacia una organización social donde luchan por la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido. Hoy son 2060 miembros y ya lleva más de un año y medio.
Además de luchar por la eutanasia y el suicidio asistido, la organización también lucha por la visibilización de los derechos adquiridos. El grupo comenzó como un puñado de voluntades y ahora es una organización referente en el trabajo de la autonomía de los cuerpos.
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Grupo de Facebook creado por Elisa para luchar por la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido
"Es diferente morirte bajo las vías de un tren a morirte en calma, sin dolor, en un hospital, sabiendo que no vas a despertar. Eso es digno, lo que no es digno es que nos arrastren a tener que tirarnos de un puente, porque eso puede fallar. Y si falla qué ", así describe Micaela de 32 años su padecimiento. Ella ha tenido varios intentos de suicidio, estuvo a punto de morir ahorcada en un baño, pero la rescataron a tiempo. Sin embargo, ella asegura que esa no será la última vez que lo intente. Su peor miedo: no morir, quedar mal y ser una carga para sus familiares.
Micaela Rossini sufrió abuso sexual cuando era una niña y su familia no hizo nada. Ella creció cerca de su abusador y con los demás ignorando su dolor. Tuvo y tiene depresión clínica que está tratando, pero ni los medicamentos ni los terapeutas la han podido sacar del abismo en el que se encuentra. ¿Calificaría el caso de Micaela, según la propuesta de ley que va a salir en Argentina, para acceder al suicidio asistido?
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Micaela lleva años luchando contra una depresión clínica que la ha llevado a intentar quitarse la vida en varias ocasiones
Depende. No de Micaela o su deseo, sino de un grupo de médicos psiquiatras y demás profesionales que avalen su estado irreversible de sufrimiento. El Dr. Carlos "Pecas" Soriano, uno de los principales asesores en la creación de la ley y quien fuese doctor de Alfonso Oliva, explica el tema: "El padecimiento puede ser psíquico o físico, la característica que tiene que tener es que no puede ser agudo. Es decir, que pueda salir con un medicamento con el tiempo. Yo me deprimo porque me quedé sin trabajo, no puedo pedir el suicidio asistido. Si es un sufrimiento como el de Alfonso, que era psíquico más que físico, él estaba asistido por cuatro o cinco personas, tenía un grave sufrimiento psíquico. Esta ley contempla ambos".
Dice Cioran que el hombre se transforma en otra persona cuando en la vida lo atormenta el pensamiento de la muerte. Cuando la muerte te respira en el hombro. Soñaste, y la muerte se cruzó en el sueño. Amaste, y en el amor se te apareció la muerte. Entonces, te ves desgastado por ella, con ella, y en tus huesos, en tu memoria, en tu ser, ella se eterniza. A este anhelo, el filósofo le llama "la melancolía de los ángeles". La constante presencia de la muerte te impide existir en plenitud, esta es la situación de miles de personas que luchan día a día con enfermedades terminales o crónicas.
Anita Cristina Valederas Díaz tiene 61 años y un padecimiento crónico. Desde hace varios años desea poner fin a su sufrimiento. "Desde niña vi sufrir a mucha gente a mi alrededor de distintas patologías y eso me llevaba a pensar en que debería -así como existen los médicos que curan- existir algo que las ayude a partir de este mundo en paz", asegura.
"En Marzo de 2018 mi hija me pide que haga mates antes de irse a la universidad. Fui a la cocina a poner el agua a calentar, hasta ese momento no tenía dolor alguno, y di dos pasos para tomar la hierba y sentí un fuerte dolor en el músculo de la pierna izquierda. Era un dolor que iba en ascenso y tomaba toda la pierna hasta la cadera. Me duché esperando que el agua lo calmara pero nada. Me senté y puse la pierna sobre la cama y prepare los mates. Ahí el dolor había desaparecido y yo estaba feliz. A la media hora quise bajar mi pié y ya no podía apoyarlo y se había encogido mi pierna. Llamé un coche y al llegar éste y encaminarme hacia él ya no podía caminar porque mi pierna había perdido la fuerza y sensibilidad. En urgencias me dieron toda su batería de inyecciones que tenían y no calmó jamás el dolor", así relata Anita Cristina el inicio de su calvario.
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Anita Cristina Valederas Díaz desea acceder a la eutanasia, pero en Argentina está prohibido
Anita tuvo que empezar a usar bastón, muletas y a veces no puede moverse. El problema, más allá de la incomodidad de movilizarse, es el dolor. "A veces el dolor es tan insoportable que no puedo pisar. Es como si tuviera cuchillos en mis pies. La palabras del doctor fueron que 'tendrás que acostumbrarte a vivir con esta enfermedad porque no tiene cura', y ahí mi mundo se desmoronó ¿Quién puede acostumbrarse a vivir con dolor permanente?", comenta.
Uno de los mayores argumentos de rechazo contra la aprobación de la ley es que es antinatural porque provoca la muerte o que impide cuidados paliativos, como lo expone la Asociación de Bioética de la comunidad de Madrid, donde la eutanasia es legal.
Sin embargo, Pecas Soriano advierte que estos argumentos son engañosos. "Con el perro tenemos consideraciones como llevarlo al veterinario a que muera de forma digna, pero con el ser humano no. Uno de los fines de la medicina es velar por una muerte en paz, a esa persona no la vamos a poder resucitar, lo único que vamos a hacer es prolongar su agonía".
En Colombia y España, países católicos, más del 80% de las personas están de acuerdo con la eutanasia. En unamuy encuesta realizada por este medio a 270 personas, el 95% estuvo de acuerdo con aprobar la eutanasia.
"Usted se sorprendería en la cantidad de eutanasias que se realizan en forma clandestina", asegura Pecas Soriano.
Tanto la hija de Claudia como Alfonso Oliva tuvieron cuidados paliativos y eso ayudó en su camino hacia la muerte, pero no alejó su sufrimiento. "Mi hija era huesos cuando murió, sufrió muchísimo", comenta Elisa.
¿Qué es la eutanasia?
La eutanasia es la "acción que por su naturaleza o en su intención, procura muerte a fin de evitar todo dolor", es administrada por un médico a cargo que se encuentra durante todo el proceso. Y es aplicada en personas con enfermedades incurables, terminales o con un sufrimiento crónico extendido.
La eutanasia es legal en siete países: Colombia, Luxemburgo, Canadá, España, Países Bajos, Bélgica y Nueva Zelanda. La palabra eutanasia viene etimológicamente: del griego: "eu" = bien; "Thanatos = muerte", y significa la buena muerte, bien morir.
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Mapa de la eutanasia y suicidio asistido en el mundo
¿Qué es el suicidio asistido?
Es la acción en la que se le proporciona a una persona, de forma intencionada y con conocimiento, los medios necesarios para suicidarse, incluidos el asesoramiento sobre dosis letales de medicamentos, la prescripción o el suministro de los mismos. Es el paciente, en este caso, el que voluntariamente termina con su vida.
¿Qué es la muerte digna?
La Asociación por el Derecho a Morir Dignamente define la muerte digna como aquella que respeta los valores de la persona que fallece, sean los que sean: desde quien quiere mantenerse consciente y apurar todos los tratamientos hasta el final de su vida hasta quien prefiere evitarse la agonía.
Eutanasia y suicidio asistido en Argentina
En Argentina existe la Ley de muerte digna. Esta ley establece que cuando un paciente sufre una enfermedad "irreversible, incurable o terminal" puede negarse a que lo mantengan con vida. Pero, ¿qué pasa con quienes no tienen nada que quitar? Como Alfonso Oliva quien falleció en 2019, a los 36 años, por una Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), sin poder moverse y con un sufrimiento psíquico terrible. De hecho, la ley que está en pre proyecto se conocerá como "Ley Alfonso".
El caso de Ángel Parodi fue el primero en activar el debate sobre la decisión de cuándo morir. Fue en 1995, tenía 63 años y diabetes. Se negó a que le amputaran una pierna gangrenada, la justicia determinó que tenía derecho a rechazar un tratamiento médico. Tres días después murió. Esto avivó las voces en contra y a favor de la autodeterminación de la muerte.
En 2009, luego de un parto complicado, nació Camila Sánchez. Los padres de Camila querían desconectar a su hija, quien había nacido muerta, pero al reanimarla, entró en coma. Quedó en estado vegetativo. Sin embargo, las leyes argentinas, en aquel entonces, no permitían ponerle punto final a la agonía de la niña. No estaba permitido quitarle los aparatos que la mantenían con vida.
En 2011, el caso de Melina González también se hizo público. Melina tenía una enfermedad degenerativa del sistema nervioso. A los 17 años quedó tetrapléjica y aunque fue sometida a numerosas cirugías, su dolor era insoportable. Melina le habló al poder legislativo para que la dejaran morir dignamente.
Un año después, en 2012, la Ley de muerte digna se dictó en Argentina. Sin embargo, esta ley no contempla a los enfermos no terminales, a los que como dice el doctor Pecas Soriano "no se les puede quitar nada", por lo tanto, ellos siguen condenados a la agonía del sufrimiento.
Por el momento, existen 3 proyectos de ley, el más avanzado es el que se conoce como Ley Alfonso y contempla la eutanasia y el suicidio asistido. El debate en el recinto todavía no se ha dado, aunque hay personas que en este momento, siguen agonizando a la espera de irse dignamente de este mundo.