Luciana Peker: “La Iglesia es la nueva Triple A, por antidemocrática, antiderechos y antivida”
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Luciana Peker: “La Iglesia es la nueva Triple A, por antidemocrática, antiderechos y antivida”

Luciana Peker (Buenos Aires, 1973) transita las redacciones de los principales medios argentinos desde hace más de 20 años. Los temas de género son su especialidad, aun cuando no existía la palabra femicidio y en su lugar se hablaba de “crimen pasional”. Con esa trayectoria a cuestas, celebra el presente del movimiento feminista y su legado, algo que define como “la revolución de las hijas”. Pero también advierte por las presiones de los sectores más conservadores. Escribió libros sobre las mujeres ferroviaras, sobre la revolución del Ni Una Menos y su último libro es “Putita Golosa. Por un feminismo del goce”.

Es un título muy poderoso y provocador. ¿Por qué?

El nombre surge por una bandera que le puso Central a Newell´s. Lo vi en un tuit y me gustó. En algún momento pensé en no usarlo, pero también es divertido lo que pasa, según me cuentan los libreros, cuando piden el libro. Me da pudor también, no es que soy tan punk, pero también me copa que eso pase.

Tiene que ver con lo que tiene que pasar con el feminismo. La otra vez alguien mencionó el libro y dijo “Que lindo libro para regalarle a la tía, no”. Y sí, cuál es el problema. Es para regalárselo a quien uno quiera. 

Decís que es un libro de “sensación térmica”. ¿Cuál sería hoy esa sensación térmica con todo lo que pasa hoy en la calle y en el Congreso?

El feminismo tiene un momento de ebullición que ni en los mejores pronósticos nos lo hubiéramos imaginado. No es fácil ponerle el cuerpo a toda esa demanda. Un pensamiento complejo durante 20 años de escritura de repente pasó a explicar muchas cosas desde cero.

Está claro que afuera estalló algo, que excede muchísimo la demanda del aborto. Tiene que ver con la autonomía y la libertad de las pibas. Vieron algo en el pañuelo verde que tiene que ver con salir de la sombra de muchas cosas, no solo la posibilidad de abortar, sino las denuncias de abuso, una idea del sexo menos pornográfico pero empoderadas sobre su propio cuerpo. Todo esto superó las expectativas de las pioneras.

Y a la vez veo una reacción de la Iglesia y del Vaticano como nunca en la historia Argentina, más allá del lobby de siempre. No está bien dejar jugar a un poder ilégitimo: yo lo llamo la nueva triple A, antidemocracia, antiderechos y antivida. Apretaron a diputados, a expositores y ahora también a senadores. 

La revolución también es puertas adentro: muchos diputados cambiaron su voto por lo que hablaron con sus hijas. 

Cuando fui al Congreso y expuse dije la frase “Esta es la revolución de las hijas”. Dije esa frase y enseguida llamé a mi editor para escribir un libro. Es muy potente lo que está pasando, un fenómeno muy argentino dentro de un fenómeno global del feminismo.

La máxima exponente del feminismo sub18 es Ofelia Fernández, que hace cinco años que milita con el tema. Eso es inédito. Y en el interior también pasa, hay un enorme prejuicio y una enorme falacia respecto de lo que pasa en las provincias.

¿Cómo ves a los hombres en este contexto?

Toda generalización es injusta, pero a grandes rasgos veo que los hombres de 40 años están muy machistas. Al sentirse atacados, atacan. Los de 30 se equivocaron mucho, pero algo están notando.

Los adolescentes se dividen en dos: hay un rebrote fascista muy peligroso y hay una generación que quiere escuchar y quiere acompañar a sus amigas y compañeras. El feminismo tiene que ser más inclusivo con los varones, no podemos ser expulsivas.

Tengo la sensación de que hay hombres “al ataque” y que otro gran grupo está como paralizado, sin saber bien qué hacer. Elige no confrontar pero más como una opción políticamente correcta

Es la reacción que genera cualquier revolución, sería ingenuo pensar que no pasa nada. Muchos hombres te escuchan y entienden que las cosas cambiaron. A los hombres no les pido un prontuario impoluto ni coherencia, sino ganas de cambiar. Creo en un feminismo inclusivo de esos varones, siempre que ellos muestren respeto y genuino interés.

¿Y con las mujeres que reproducen un discurso machista? Vos criticaste muy duro a Amalia Granata.

Es el doble discurso de la televisión, que muchas veces emerge como un feminismo bobo. En peleas políticas, podes ser mujer y estar en contra de los derechos de las mujeres, pero si es así no podés ser parte del movimiento de las mujeres.

Si estás en contra del feminismo, de Ni una menos, de la revolución de las hijas, no hay derechos para las mujeres sin derecho al aborto. Yo no voy a callarme frente a ese discurso perverso, por más que lo diga una mujer. Justamente, que lo diga a una mujer para que nos callemos, es parte de la estrategia.

No tengo nada contra Granata, pero representa sectores conservadores que no tienen interés real de defender a las pibas. El poder quiere a minas que les parezcan atractivas y deseables, pero a ese poder le jode lo que decimos.

¿Quién es el poder?

Los varones poderosos. Si las mujeres van a ser más libres vamos a disputar espacios de trabajo, mejores sueldos. El feminismo viene a cuestionar como se produce todo. 

¿Y la decisión de Macri de habilitar el tratamiento cómo la tomaste? ¿Crees que es especulación política, lo ves como algo genuino?

No sé cómo surgió esa decisión. Soy respetuosa y valoro mucho a los diputados macristas, que desde ese sector apoyaron el aborto legal. Estuvieron a la altura de la responsabilidad política de tener un millón de personas en la calle. No creo en un feminismo de derecha pero sí en la transversalidad.

Pero después de un debate inédito, el mejor de la democracia, con un nivel institucional altísimo, no se pueden permitir los aprietes que están haciendo ahora: los aprietes a senadores, los ataques a chicas con el pañuelo verde. Tiene que seguir el juego democrático. 

El feminismo es un movimiento global, lo vimos en Hollywood con las reacciones del #MeToo. ¿Hay algún rasgo particular del feminismo argentino? 

Lo primero que hay que entender es que es un movimiento global, pero parte del auge mundial realmente sale de la Argentina. Acá no tenemos noción de la influencia que tuvo. Ni una menos cambió la historia del feminismo en el mundo. Nos llaman de afuera para ver lo que hicimos. Eso surge de Argentina. Acá nos están descubriendo y en el mundo el faro es argentina

¿Por qué es que tenemos “el mejor feminismo del mundo”?

Por la jóvenes, por las humoristas, por el ingenio de las redes sociales, pero sobre todo porque el gran origen de todo esto es la calle y el movimiento popular. Tenés una ley aprobada con un millón de personas en la calle. Un poco de mística y de pasión lo convierte en una construcción política muy potente.

¿Quiénes son las nuevas periodistas de género que recomendás leer y seguir?

De las de acá Lía Gara, Florencia Alcaraz, Susy Qiú, Agustina Paz Frontera, Estefanía Pozzo. Y hay también muchas chicas del interior: Luciana Mangó, de Rosario. Soledad Mizerniuk y Victoria Rodríguez, de Santa Fe, Sara Delgado de Río Gallegos, Celina De La Rosa de Tucumán.