Los responsables del equipo señalaron que su trabajo junto a la justicia provincial en identificaciones periciales “debe basarse en estándares científicos validados y rigurosos, fundamentalmente para reconstruir el perfil biológico, que es lo que se hace cuando nos convocan ante la presencia de restos óseos humanos”.
Generalmente esos restos aparecen en superficie, “ya afectados por otros factores tafonómicos como los perros carroñeros ya que con la acción depredadora de estos animales se pierde mucha información, sobre todo de huesos como la pelvis que son claves para lograr mayor precisión en la identificación”, dijo Mansegosa.
La osteoteca de la UNCuyo está integrada actualmente por esqueletos (no todos completos) de 111 individuos de ambos sexos y de edades muy diversas, desde 7 años hasta cerca de 90, que proceden de dos cementerios públicos municipales: el de Luján y el de Capital.
Para ello “se cumplió con todas las reglamentaciones vigentes y con el marco ético que establecen organismos internacionales en el campo de la antropología biológica” aclararon desde la casa de estudios.
Se trata de sepulturas vencidas que, luego de comunicaciones a los familiares, los cementerios tienen la potestad de trasladar o cremar para aumentar el espacio.
Fuente: Télam