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Historias de Malvinas

Mortero, el perro argentino que fue soldado prisionero en Malvinas y que se salvó de ser arrojado al mar

Un excombatiente argentino recordó la importancia que tuvo el can para el Regimiento de Infantería 8 de Comodoro Rivadavia durante el conflicto bélico.

02 de abril de 2026 - 09:48
Mortero, el perro argentino que fue soldado prisionero en Malvinas y que se salvó de ser arrojado al mar

Mortero, el perro que se convirtió en un soldado y en un gran compañero de los combatientes argentinos en Malvinas.

Mortero era un perro callejero, acostumbrado a la vida del cuartel del Regimiento de Infantería 8 de Comodoro Rivadavia y a subirse a los camiones junto a los soldados. Sin embargo, nadie esperaba que su lealtad lo llevara tan lejos: a las Islas Malvinas. Lo que comenzó como una travesura de un animal habituado al movimiento de las tropas terminó convirtiéndose en una de las historias de fidelidad más conmovedoras del conflicto bélico iniciado el 2 de abril de 1982.

El despliegue hacia las islas fue vertiginoso, pero el can no estaba dispuesto a ver partir a sus compañeros sin él. Aprovechando el caos logístico del traslado, logró burlar los controles y encontrar un hueco en la bodega de carga.

“Ese día nos preparábamos para ir al aeropuerto y él ya estaba acostumbrado a subirse a los camiones. Se subió al camión, llegamos al aeropuerto y en un descuido subió al avión; así llegó Mortero a Malvinas”, recordó el veterano Luis Agüero, en una reciente entrevista con ABC Diario con motivo de un nuevo aniversario de la guerra.

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Durante los 74 días que duró el enfrentamiento, Mortero no fue un simple acompañante. Se transformó en un soldado de primera línea, desarrollando sentidos que superaban cualquier tecnología de vigilancia disponible en el terreno.

Él era nuestra temprana alerta en los ataques aéreos y terrestres. Acompañaba a la patrulla de exploración y combate hasta el lugar donde estaba el campo minado. Él se quedaba ahí mirando el horizonte hasta que desaparecía la patrulla y después volvía a recorrer cada una de las posiciones nuestras”, contó Agüero.

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El final de la guerra trajo un desafío inesperado. Al momento de la rendición, el perro fue tomado como prisionero y considerado por los británicos como una carga innecesaria, lo que desató una tensa negociación con los soldados argentinos, que se negaban a dejar atrás a quien los había cuidado en las trincheras.

La presión de los combatientes surtió efecto, aunque bajo una advertencia sombría: “Nos permitieron traerlo con la condición de que si él mordía a alguien o hacía algo, lo tiraban al mar. Entonces pusieron a un inglés y a un soldado nuestro para cuidarlo”, rememoró Agüero.

Finalmente, el perro regresó al continente el 21 de junio de 1982. Luego de pasar una temporada en el regimiento que lo vio crecer, la mascota fue adoptada por la familia del mayor Fragni, el oficial de operaciones, con quien pudo vivir sus últimos años.

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Hoy, su legado se mantiene intacto entre los veteranos del Regimiento 8, tal como resumió Agüero con emoción: “Mortero vive permanentemente en nuestros corazones”, finalizó.

En los últimos años, el can también fue homenajeado por el exsoldado Juan Carlos González, quien escribió un libro infantil sobre Mortero en Malvinas.

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